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sábado, 19 de junio de 2010

Binner: La Soja paga

Publicado por La Nota Digital en 11 Junio 2010

Análisis de las respuestas del gobernador Hermes Binner sobre el uso de los agroquímicos en la provincia de Santa Fe. El gobernador niega una audiencia a organizaciones sociales y ambientales que quieren entregarle un petitorio para tratar el tema agrotóxicos con el respaldo de 12.000 firmas.

“Pareciera ser que es la manera que tiene el gobernador de responderle a las organizaciones de la sociedad civil que desde hace un mes le están pidiendo una audiencia para entregarle un petitorio con el respaldo de 12.000 firmas (sí, doce mil firmas). El objetivo es que se extienda al resto del territorio provincial el fallo de la Sala 2da. de la Cámara Civil y Comercial de Santa Fe, de diciembre de 2009, que confirmó la suspensión de las fumigaciones por seis meses a una distancia del límite de los ejidos urbanos de 800 mts. para aspersiones terrestres y 1500 mts. para aspersiones aéreas en el barrio Urquiza de la localidad de San Jorge”, dice el firmante de la nota, Carlos Lowy.
Dice el gobernador en la nota del domingo 6 de junio en el suplemento Rosario 12 del matutino Página 12, nota de José Maggi (entre comillas):

“…tenemos buenas leyes y muchas dificultades para hacerlas cumplir…”

Una ley que no se cumple o no es una buena ley, o no tiene los mecanismos de fiscalización y control necesarios para hacerla cumplir. Y esos mecanismos dependen del ejecutivo, en este caso, del Gobernador Binner. Es decir o no tenemos buenas leyes que regulen el uso de los agroquímicos, o el gobernador no está cumpliendo con los deberes inherentes a su cargo.

“…venimos de tiempos en que se usaban los organoclorados y nos enteramos que se podía vender pero no usar, luego vinieron los organofosforados que se degrada en el ambiente.”

Aquí el gobernador pareciera ser que está absolutamente desinformado, o falta a la verdad: muchos informes muestran que los organoclorados y los organofosforados se siguen usando, entre otros motivos porque el ejecutivo no ejerce los controles que son de su incumbencia exclusiva en el territorio provincial.

“Y luego tenemos el que se asocia directamente con la soja transgénica y la siembra directa que es el glifosato, que está absolutamente en estudio, y que en general no hay manifestaciones demostrables en contra de la salud del hombre si se usa en la forma que plantea en la ley, tanto en la fumigación aérea como en la terrestre”.

Es cierto, el glifosato, como mayoría de los agroquímicos, están “absolutamente en estudio”; lo que significa que no se conocen todos los daños que pueden producir. Y es por eso mismo que se deben alejar todas las fumigaciones de los lugares donde vive la gente.

“la mayor responsabilidad es de los que aplican estos elementos”

Es decir, le está echado la culpa, eventualmente, al peón del campo que hace las aplicaciones.

“…ese trípode (soja transgénica, siembra directa y glifosato) bien utilizado es uno de los fundamentos extraordinarios para la preservación del medio ambiente. Por un lado, porque se han disminuído notablemente los laboreos en el campo, con lo cual se gastan menos combustibles fósiles…”
Link En este revelador artículo firmado por el periodista Horacio Verbitsky se describen las vinculaciones entre la multinacional Monsanto, Felipe (hacerse el boludo) Solá y el Director del Suplemento Rural de Clarín Héctor Huergo. Imperdibles párrafos.

Esto ya es directamente suscribir de manera acrítica el discurso falseador de la realidad de las empresas que comercializan los insumos que participan de la cadena de la soja. En las casi 20 millones de hectáreas de soja transgénica que hay en el país, no hay biodiversidad, desapareció el ecosistema, no hay vida, todo es muerte; salvo, claro, la soja transgénica y las malezas que van siendo cada vez más resistentes. No hay microflora ni microfauna, no hay gusanos ni insectos, no hay mamíferos, aves ni peces. Desapareció todo vestigio de vida ecosistémica.

“…y por otro lado utilizados en la forma que hoy los estudios científicos lo indican , han aumentado enormemente la productividad y la riqueza de nuestro país”.

No; no aumentó la riqueza del país; el país perdió o está perdiendo la productividad sostenible de sus ecosistemas más productivos en forma acelerada. Los que se enriquecieron fueron los dueños de los campos, las empresas comercializadoras de los insumos del paquete tecnológico transgénico para agroquímicos, y las comercializadoras de los granos.

Señores, sepan hacer la diferencia entre "partido político" e "ideología política". Binner es socialista y parte de la Monsantocracia. No hay que confundir las ideas con una lucha puntual a la que para darle fuerza necesita la unión de los sectores mas alla de la discrepancia ideologica. Entonces. ...apoyemos que se deje de usar veneno para la tierra sobre la gente, ya venga ese veneno del campo o de las industrias, por eso reclamemos que el gobierno Provincial y Nacional (Congreso y Presidencia), ponga reglas claras al respecto, si se permite usar veneno contaminante sobre las poblaciones cercanas a las tierras de siembra, es claro que quien pueda lo va a usar para maximizar ganancias.

Suspensión inmediata de las fumigaciones en adyacencias de la zona urbana debido al alto grado de toxicidad y sus nefastas consecuencias sobre la salud del hombre, los animales y vegetales”.
Los estudios que respaldarían tal medida no serían pocas: “...Un estudio del Ministerio de Salud de la Nación; una investigación de la Universidad Nacional del Litoral; un documento de la Jefatura de Gabinete de la Nación; un estudio multidisciplinario llevado adelante por el Centro de Investigaciones en Biodiversidad y Ambiente (Ecosur), el Hospital Italiano Garibaldi de Rosario, la Universidad Nacional de Rosario, el INTA, el Colegio de Ingenieros Agrónomos y la Federación Agraria Argentina; un estudio realizado por Raúl Montenegro –presidente de FUNAM– y un pedido de la Cámara de Diputados de Santa Fe al Poder Ejecutivo para la recategorización del glifosato”. Link

lunes, 4 de mayo de 2009

LOS EFECTOS DE LA SOJA EN LA SALUD DE LOS NIÑOS

El "yuyo" que no para de dar problemas
Aunque está instalada como un alimento nutritivo, ocasiona desequilibrios hormonales y anemia. La falta de información en los comedores y el negocio. A. Beltrami.
20:03 Por Alicia Beltrami04.05.2009

Cuando descubrió que el cuerpo de su hija María Luz tomaba forma de mujer, Margarita no creyó que había parido a una niña índiga o cristal. Lo que le ocurría a su nena de cinco años se acercaba más a una mutación hormonal que al nacimiento de seres humanos con capacidades superiores. Y su olfato materno no se equivocaba; María Luz experimentaba un desarrollo con síntomas puberales que a los 60 meses de vida le había provocado el crecimiento de senos. Los médicos no pudieron diagnosticar con precisión lo que estaba ocurriendo aunque más de una década después el cuadro de la paciente puede ajustarse a lo que provoca la ingesta elevada de isoflavonas, los fitoestrógenos que se encuentran en la soja.

El caso de María Luz Goycochea ocurrió en Los Toldos hace 16 años, en coincidencia con el salto a la fama del "yuyo" que el 2008 dio origen a un histórico conflicto entre los productores de soja y el gobierno argentino. Hacia fines de la década del `80, la oleaginosa abrió una puerta de esperanza, riqueza y avaricia, que con el correr de los años van tomando cuerpo.
En el inconciente colectivo —según estudios de la Universidad de Buenos Aires—, la soja quedó ubicada como un alimento sano, económico y con propiedades similares a la de la carne. Un trío de cualidades que no hizo dudar a más de un padre para incorporarla a la dieta de sus hijos o promoverla en los comedores comunitarios, y a los responsables de la industria de la alimentación para elaborar todo tipo de producto "a base de soja". Caldos para sopa, jugos, galletitas, panes, embutidos y hasta los medallones de carne contienen soja procesada. Como lecitina de soja para emulsionar un chocolate o como aceite hidrogenado para unir las sustancias que contienen las barritas de cereal.

"Aunque a veces se piense lo contrario, la soja no es un buen alimento para los pequeños", afirma a Críticadigital el médico Jorge Herce, de Los Toldos, la ciudad natal de María Luz. Recuerda que, en 2002, cuando la Asociación de Productores de Siembra Directa (Aapresid) lanzó la campaña Soja Solidaria para distribuir gratis en los comedores comunitarios y escolares, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) recomendó no dársela a los niños menores de dos años y evitar la ingesta, con una máxima de una vez a la semana, hasta los cinco años. Una recomendación que aún está vigente.

Según el médico Jorge Kaczewer, incorporar fitoestrógenos "puede perturbar el desarrollo sexual normal en los niños y en las chicas adelantar su maduración sexual", salvo ciertos resultados positivos en mujeres menopausicas o en mayores de edad asociados a la salud cardiovascular y prevención de cáncer. El efecto no es inmediato y lo que es ingerido hoy acusaría síntomas algunos años después. Si bien no hay estudios epidemiológicos al respecto, la pediatra Luisa Bay, de la SAP, confirmó que se reportan algunos casos de niñas a las que les crecen los senos, también llamados telarca, desequilibrios hormonales aunque de menor gravedad que la pubertad precoz.

COMEDORES Y DESINFORMACIÓN. El informe de la UBA firmado por el doctor Carlos Damin manifestó la "preocupación por la distorsión de la información respecto a sus ventajas nutritivas" de la soja, por la "falta de información sobre la restricción de uso en menores" y la "promoción indebida como alimento base en los comedores comunitarios" de varias provincias del país. Sobre esto último, el Grupo de Reflexión Rural solicitó a principios del año pasado al Defensor del Pueblo, Eduardo Mondino, que intervenga para prohibir alimentar a niños carenciados con productos elaborados con soja. El pedido surgió al conocer que ante la pobreza y las donaciones que recibían, en Tartagal la consideraban un "alimento milagroso".

La "abundante concentración de compuestos antinutrientes" es otro de los núcleos críticos enumerados en el documento que detalla que el alto contenido de fitatos reduce la absorción de hierro, zinc y calcio, lo que en una dieta no balanceada puede agravar cuadros preexistentes de anemia y osteoporosis. En cuanto a la proteína de la soja agrega que, si bien es de muy buena calidad, para incorporarla debe combinarse con otro cereal como el trigo, maíz o arroz.

A doce años de permitir la comercialización en el país de Soja RR de la empresa Monsanto y con la Argentina convertida en el segundo país productor de transgénicos detrás de los Estados Unidos, "vivimos una contaminación tan grave como la nuclear, la transgénica", dice Kaczewer, quien afirma que "el 70% de los productos del supermercado están hechos con ese tipo de soja".

Es curioso que en este marco la Sociedad Argentina de Nutrición distribuyera entre sus socios el libro "Soja. Propiedades nutricionales y su impacto en la salud (2006)", que está accesible en su página web y en el que resalta las virtudes y beneficios de su consumo, incluso en la niñez. Al ser consultado al respecto, el médico Edgardo Ridner, uno de los autores, expresó que "no tienen casos documentados" de desequilibrios hormonales por consumir soja por lo que lo consideran "sólo una fantasía social".

Sobre la recomendación de la SAP de evitar la ingesta en los niños concluyó: "Como no hay consenso internacional, no emitimos opinión, lo dejamos librado a los criterios individuales: lo que opine la mamá o los pediatras", y agregó: "Hay algunos países donde plantean límites como la Argentina y otros no como los EE.UU.. Hay opiniones muy respetables que prefieren no estimular el consumo a temprana edad y hay otras que sí. Son opiniones divididas y hasta que nos pongamos de acuerdo nos podemos pelear por 20 años".

La investigación de la UBA no evaluó la eventual presencia de residuos de plaguicidas, pero aclara que como no es obligatorio en la soja la mayoría de los alimento carecía de una instancia de monitoreo previo a ingresar en la cadena de comercialización. Y concluye que "las coincidentes recomendaciones formuladas por varios foros y sociedades médicas en el sentido de restringir la ingesta de soja en edades críticas, circunstancias fisiológicas especiales y condiciones de enfermedad preexistente, deberían dar lugar a la discusión sobre la pertinencia de su comunicación al consumidor como parte del etiquetado de aquellos productos que la contengan en su composición".

Fruto de una pelea librada por Greenpeace en los 90, las etiquetas expresan hoy su composición pero el detalle en algunos casos es poco comprensible para el consumidor. Si bien hay productos en los que está claro, como las cajas de jugo de soja que no lo recomiendan para menores de 3 años o embarazadas, hay otros que sólo lo expresan bajo el título de aceite hidrogenado o emulsionante. Al respecto, también la diputada Patricia Vaca Narvaja, del FPV, y un grupo de legisladores presentaron hace dos años un proyecto de ley que plantea la obligatoriedad de resaltar en los envases de los productos con sustancias alergenas más serias, entre los "grandes ocho" que se encuentra la proteína de soja. Murió en comisiones.