.

Mostrando entradas con la etiqueta Monsanto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Monsanto. Mostrar todas las entradas

sábado, 10 de julio de 2010

Aborto, “Darwinismo social”, una creación más del IG Farben/Nazi-coalition

El presidente de IG Farben era un “artista”, un tipo con muchas ideas. Fué él quien inventó la frase a la entrada del campo de concentración de Auschwitz: “Arbeit macht frei”: “el trabajo te hace libre”…
Basf, Bayer, Hoechst también tienen muchas ideas. Rockefeller y sus socios de la banca Internacional también, para ellos la mayor amenaza desde hace unas decadas, y en la actualidad es la sobrepoblación: La justificación de la aplicación de medidas draconianas de control de la población ha cambiado para adaptarse a modas y tendencias contemporáneas.Lo que no ha cambiado es el hecho de que en su núcleo, esto representa nada más que las arcanas pseudo-ciencia de la eugenesia elaborado por la élite de los EE.UU. y los británicos al final del siglo 19 y más tarde adoptado por el líder Adolf Hitler bajo financiación de la nazi Wall Street. Control de la población, la esterilización química y el aborto, programas que ya están en marcha en este nuevo siglo, y en nuestro país.

“Si controlas el petróleo controlas las naciones, si controlas los alimentos controlas los pueblos” Henry Kissinger, Premio Nobel para la Paz en 1973 link

Aquí vamos otra vez -.Por Matt C. Abbott 15 de noviembre 2003

Según el escritor Anton Chaitkin, "La Fundación Rockefeller es el principal patrocinador de las relaciones públicas para el programa de las Naciones Unidas« despoblación drástica, la cual se invita al mundo a aceptar en la conferencia programada de la ONU de septiembre en El Cairo, Egipto.
"La evidencia en la posesión de un número creciente de investigadores en Estados Unidos, Inglaterra y Alemania demuestra que la Fundación y sus socios corporativos, médico y político habrían organizado el programa de asesinatos en masa racial de la Alemania nazi.
"Estos globalistas, que funcionan como un conducto para la geopolítica británica Empire, no se detuvo después de la Segunda Guerra Mundial. La alianza de las Naciones Unidas, de la vieja derecha nazi con la izquierda de la Nueva Era plantea un peligro aún más grave para el mundo hoy en día que la misma agrupación hecha en el año 1941.
"El petróleo monopolista de John D. Rockefeller creó el monopolio familiar de la Fundación Rockefeller en 1909. En 1929, había colocado 300 millones de dólares de participación mayoritaria de la familia en la Standard Oil Company de Nueva Jersey (más tarde llamado" Exxon ") a la cuenta de la Fundación.
"El dinero de la Fundación creó la especialidad médica conocida como Psiquiátrico Genétista. Para el nuevo campo experimental, la Fundación reorganizó la enseñanza médica en Alemania, la creación y desde entonces la dirección de forma continua los 'Kaiser Wilhelm Instituto de Psiquiatría" y el "Instituto Kaiser Wilhelm de Antropología, Eugenesia y la herencia humana. " El director ejecutivo de esta institución de Rockefeller fue el fascista psiquiatra suizo Ernst Rudin, asistido por sus protegidos Otmar Verschuer y Franz J. Kallmann.
"En 1932, el movimiento 'eugenesia' dirigida por los británicos designó al Dr. de los Rockefeller, Rudin como el presidente de la Federación 'eugenesia' en todo el mundo. El movimiento llamado asesinato o esterilización de personas cuya herencia les era una carga pública.
"Unos meses más tarde, Hitler se hizo cargo de Alemania y el aparato de Rockefeller-Rudin se convirtió en una sección del Estado nazi. El régimen nombro a Rudin jefe de la Sociedad de Higiene Racial. Rudin y su personal, como parte del Grupo de Trabajo de Expertos fue presidido por jefe de las SS Heinrich Himmler, quién elaboró la ley de esterilización. Descrita como una ley americana modelo, fue aprobado en julio de 1933 y con orgullo impresa en septiembre de 1933 en Noticias Eugenical (EE.UU.) con la firma de Hitler. El grupo Rockefeller elaboró otras leyes a favor de la raza, también se basa en ellas los actuales estatutos de Virginia. Otmar Verschuer y su ayudante Josef Mengele juntos escribieron informes para los tribunales especiales para que se haga efectiva la ley de pureza racial Rudin, contra la convivencia de los arios y no arios.
"La 'unidad de T4' de la Cancillería de Hitler, colaboró en la creación de películas de propaganda para vender muerte misericordiosas (eutanasia) a los ciudadanos alemanes sobre la base de psiquiatras encabezados por Rudin y su personal. El público reaccionó antagónicamente: Hitler tuvo que retirar una lacrimógena película sobre el derecho a morir, de las salas de cine. El trabajo de base adecuado aún no se había previsto.
"Bajo los nazis, la compañía química alemana IG Farben y la Standard Oil de Rockefeller de Nueva Jersey que fueron en realidad una sola empresa, se fusionaron en centenares de acuerdos de cártel. IG Farben fue dirigida hasta 1937 por la familia Warburg, socio de Rockefeller en la banca y en el diseño de la eugenesia nazi alemán.
"Tras la invasión alemana de Polonia en 1939, la Standard Oil se comprometió a mantener la fusión con IG Farben incluso si los EE.UU. entraran en la guerra. Esto fue expuesto en 1942 frente a la comisión investigadora del senador Harry Truman, y el presidente Roosevelt tomó cientos de medidas legales durante la guerra para detener el cartel IG Farben -Norma por ser proveedores de la maquinaria de guerra enemiga.
"En 1940-41, IG Farben construyó una fábrica gigantesca en Auschwitz en Polonia, para ser utilizada por la Standard Oil / IG Farben , y hacer uso del trabajo esclavo del campo de concentración para producir gasolina a partir del carbón. La SS fue asignada para proteger a los reclusos judíos y otros y seleccionar para matar a aquellos que no eran aptos para el trabajo esclavo de la IG Farben-Norma. El presidente de la compañía en Alemania, Emil Helfferich, declaró después de la guerra que los fondos del petróleo ayudaron a pagar los guardias de las SS en Auschwitz.
"En 1940, seis meses después de la reunión notorial Standard-IG, europeos de la Fundación Rockefeller, el oficial Daniel O'Brian escribió al director médico de la Fundación oficial de Alan Gregg que« sería lamentable que se opte por detener la investigación que no tiene relación con la guerra, cuestiones "por lo que se continuo con la financiación de la Fundación investigación psiquiátrica nazi durante la guerra.
"En 1936, el Dr. Franz Kallmann Rockefeller interrumpió sus estudios de degeneración hereditaria y emigró a Estados Unidos porque era medio judío. Kallmann fue a Nueva York y estableció el Departamento de Genética Médica de Nueva York Instituto Psiquiátrico del Estado. El Rito Escocés de la Masonería, estudio publicado Kallman de más de 1.000 casos de esquizofrenia, que trató de demostrar su base hereditaria. En el libro, Kallmann agradeció a su jefe durante mucho tiempo y mentor Rudin.
"El libro de Kallmann, publicado en 1938 en los EE.UU. y la Alemania nazi, fue utilizado por la unidad T4 como una racionalización para comenzar en 1939 el asesinato de los enfermos mentales y con varios defectos" gente, quizás en su mayoría niños. Gas y la inyección letal fue utilizado para matar a 250.000 personas en este programa.
"En 1943, Mengele asistente de Otmar Verschuer Josef fue nombrado comandante médico de Auschwitz. Como director de guerra de Kaiser Instituto Rockefeller Wilhelm de Antropología, Eugenesia y Herencia Humana en Berlín. Los fondos Verschuer fueron asegurados para Mengele para experimentos en Auschwitz desde el Consejo Alemán de Investigación. Verschuer escribió un informe de situación al Consejo: "Mi co-investigador en esta investigación es mi ayudante el antropólogo y médico Mengele. Él está sirviendo como Hauptstuermfuehrer y el médico del campamento en el campo de concentración de Auschwitz .... Con el permiso del Reichsführer SS Himmler, la investigación antropológica se lleva a cabo en los distintos grupos raciales en los campos de concentración y muestras de sangre serán enviadas a mi laboratorio para la investigación. "
"Mengele merodeaban por las líneas ferroviarias que conducen a Auschwitz, en busca de los gemelos - un tema favorito de los genetistas psiquiátricos. A la llegada a la estación experimental de Mengele, los gemelos completaban 'un cuestionario detallado del Instituto Kaiser Wilhelm. Hubo sorteos diarios para la toma de sangre para la"proteína específica Verschuer en fase de investigación. Miles de personas fueron asesinadas y sus órganos, ojos, cabezas y extremidades fueron enviados a Verschuer y al grupo Rockefeller en el Instituto Kaiser Wilhelm.
"En 1946, Verschuer escribió a la Oficina de Derechos Humanos herencia en Londres, pidiendo ayuda para continuar con su« investigación científica ».
"En 1947, la Oficina de Derechos Humanos “La herencia” se trasladó de Londres a Copenhague. El nuevo edificio danés para este fue construido con el dinero de Rockefeller. El primer Congreso Internacional de Genética Humana tras la Segunda Guerra Mundial se llevó a cabo en este instituto danés en 1956. En ese momento , Verschuer era miembro de la Sociedad de Eugenesia Americana.
"El Dr. Kallmann ayudó a salvar a Verschuer por testificar en su proceso de desnazificación. El Dr. Kallmann creó la Sociedad Americana de Genética Humana, que organiza la" Proyecto del Genoma Humano ". Kallmann fue director de la American “La eugenesia” 1952 y 1954 a 1965.
"En la década de 1950, los Rockefeller reorganizaron el movimiento eugenésico de EE.UU. en las oficinas de la propia familia, adicionando los grupos de control de la población y el aborto. La Sociedad de Eugenesia cambió su nombre a la Sociedad para el Estudio de la Biología Social, su nombre actual.
"La Fundación Rockefeller había financiado a lo largo el movimiento eugenésico en Inglaterra, al parecer pagaban a Gran Bretaña por el hecho de que el capital británico y "un viejo socio inglés" había comenzado el emprendimiento con John D. Rockefeller. En la década de 1960, la Sociedad de Eugenesia de Inglaterra adoptó lo que llamaron el cripto-eugenismo, haciendo constar en sus informes oficiales que iban a hacer la eugenesia a través de medios e instrumentos que no estén etiquetados como eugenesia.
"Con el apoyo de los Rockefeller, la Sociedad de Eugenesia (Inglaterra), creó un sub-comité, denominado el International Planned Parenthood Federation, que desde hace 12 años no tenía una dirección distinta de la Sociedad de Eugenesia.
"Este es pues, el aparato privado internacional, que ha fijado el mundo en su carrera para un holocausto global, bajo la bandera de la ONU."
La Fundación Rockefeller sigue apareciendo como un donante de AASH, de acuerdo con lo que se desprende de la edición de la revista AASH, el "Espíritu de Coeur", en el verano de 2003.
Así que ahí lo tienen. Tal vez los lectores, queridos, se sentirán inclinados a enviar un e-mail a la AASH - AASHNATL@aol.com - para averiguar por qué se sigue aceptando dinero de esta organización benéfica.
(Matt C. Abbott es el ex director del derecho a la vida de Illinois Comité y el ex director de asuntos públicos de la base pro-vida Liga de Acción de Chicago, respectivamente. También es un colaborador de "The Wanderer" periódico católico. Él puede ser contactado en el siguiente mail mattcabbott@hotmail.com)
------------------------------------------------------------------------------------------------
La Fundación Rockefeller en la actualidad se dedica a: Pujar a favor de la dependencia del petróleo y los alimentos con OGM (Organismos Genéticamente Diseñados), El nombre oficial de este programa es el Programa 21 Desarrollo Sostenible. Es el plan general para la despoblación y el control total de América y el resto del mundo. Obviamente, la gente no tenía una alta opinión de la eugenesia en la vieja Alemania, por lo que, de acuerdo con William Engdahl, autor de "Seeds of Destruction", los estrategas Rockefeller cambiado su perfil para defender la causa del medio ambiente, la escasez de recursos y la superpoblación. La política de control de la población se mantuvo, a pesar de la ilusión de cuidar su preocupación-que es simplemente marketing-, la palabra eugenesia ha sido renombrado como "la genética humana". Este plan para mejorar su imagen trabaja para ellos, utilizando la "filantropía" y fundaciones exentas de impuestos. Link
En 1985 la Fundación Rockefeller inicia el estudio a gran escala de la ingeniería genética de las plantas para el uso comercial, proveyendo cientos de millones de dólares a centros científicos y “creando” lo que serían las plantas genéticamente modificadas a través de una aplicación de técnicas nuevas producto de la biología molecular a la flora alimenticia del planeta. El arroz fue la primera planta modificada -con dudosa ventaja para el arroz y un número de crecientemente concientes desventajas para el consumidor.

Para fines de los 80 toda una red de científicos entrenados en plantas geneticamente modificadas (Genetic Modified Organisms, GMO o transgénicos) existía. El proyecto necesitaba de un lugar seguro donde implementarse. Ese lugar fue Argentina bajo la presidencia de Carlos Menem. Menen tenía fuertes vínculos con Rockefeller y con su banco, el Chase Manhattan. Las tierras agrícolas argentinas sirvieron de “conejillo de indias” de la llamada Segunda Revolución Verde que involucra a la soja y el quimico glisofato. Argentina fue el lugar experimental de una agricultura totalmente dependiente de semillas transgénicas y quimicos provistos por la misma compañia: Monsanto.

El caso de Argentina es de notar porque ha sido único, ningún país autosuficiente en alimentos como Argentina hubiese aceptado convertirse en país monocultivador de soja para la exportación en nombre del progreso. Argentina ha sido un peón de los Rockefeller, Monsanto y Cargill Inc. Y para 1991 sirvió de laboratorio secreto de experimentos con granos transgénicos al punto que la administración Menem creó una Comisión de Consejería sobre Biotecnología, completamente seudo científica, que se reunía en secreto y estaba formada por miembros que venían directamente de Monsanto, Syngenta, Dow AgroSciences y otras corporaciones del agronegocio.

Los cultivos han sido generalmente parte del mercado local y base de la existencia humana. Monsanto, DuPont, Dow Chemical y otras gigantes corporaciones de la química y la agricultura han usado el poder político y militar americano para, controlando patentes de semillas, controlar el cultivo de alimentos del mundo. El proyecto va más alla de las semillas e incluye muchos alimentos, leche, cerdos y más. link
El conglomerado Rockefeller sigue teniendo como base de su poderío económico el negocio petrolero. A él pertenecen las dos más grandes compañías del ramo mundial, la Exxon y la Mobil. Otras firmas claves del grupo son la Consolidated Natural Gas y la Navistar International, que fabrica tractores y chasis para vehícuculos escolares, tan familares en las películas norteamericanas.
El imperio familiar montó su sede en el corazón mismo de Manhattan, en New York. Allí se alza, magestuoso, el Rockefeller Center.

En lo que respacta a la "Sociedad para el Estudio de la Biología Social". Lamentablemente, no se educa desde el amor. Es que se exacerba el hedonismo entre los adolescentes y la moral queda cada vez más distorsionada. Ante este panorama, el recurso que se les deja ante un embarazo no deseado es la posibilidad de tener “aborto seguro”.
Llama la atención de que hay muchos organismos interesados en la propagación del aborto y de la genética en general. La International Planned Parenthood Federation (IPPF), la cual está muy ligada al Presidente Obama, es una multinacional que promueve disintos programas e iniciativas en todo el mundo. A su vez, han financiado campañas pro-aborto la Fundación Rockefeller, la Fundación Henry Ford, Fundación de Bill Gates, la Fundación Packard y la BBC.

Proyecto en Argentina. La aprobación en España, país de fuertes tradiciones católicas, de una ley que despenaliza el aborto, da mayor ímpetu para que otros países también avancen en legislaciones similares.
En Argentina, en el mes de marzo se presentó un proyecto de ley con la firma de 33 diputados nacionales, que permite la interrupción del embarazo hasta la semana 12 de gestación y todo parece indicar que es probable que el mismo tenga tratamiento en el presente año. Esta iniciativa tiene el respaldo de más de 250 organizaciones que componen la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Otros legisladores se han sumado al proyecto, que ya tiene 47 firmas de adhesión. También hay otro proyecto de ley que presentó el partido Nuevo Encuentro, que lidera el diputado nacional y ex intendente de Morón, Martín Sabbatella. Sin embargo, los diputados de este espacio, también han respaldado el proyecto de la Campaña por el Aborto.Además del Nuevo Encuentro, otras fuerzas políticas con representación parlamentaria están promoviendo el debate sobre estos proyectos, con una posición favorable a la despenalización del aborto, como el GEN de Margarita Stolbizer y el Partido Socialista, y los diputados de Proyecto Sur, Libres del Sur y Solidaridad e Igualdad-SI.
Aunque parezca mentira, también hay una diputada nacional del PRO, Laura Alonso, quien se expresó públicamente a favor de la despenalización y legalización del aborto, siendo la única de esa fuerza política que orienta Mauricio Macri. Para Alonso, hay "desinformación" y el tema del aborto "tiene que ver con la pobreza, la inequidad, la falta de información y también es un problema de salud pública, de derechos y de justicia social".
Por su parte, tanto en el radicalismo como en el Frente para la Victoria, existen diferencias pero algunos dirigentes de esas fuerzas, como Juliana Di Tullio (FPV), y los radicales Ricardo Gil Lavedra y María Luisa Storani, promueven la aprobación de esta iniciativa.

No es el fin del mundo ni se multiplicarán los abortos, menos entre los subdesarrollados, como predican los grupos que se oponen a esta ley, al contrario, las prácticas que ya se realizan en la clandestinidad, con medios totalmente inseguros, se harán ahora en hospitales públicos o clínicas privadas financiadas por la aria Fundación Rockefeller y sus arios socios de Wall Street, siempre atendidas por profesionales idóneos. Si además la ley se inscribe dentro de un plan nacional de salud sexual y reproductiva, que existe pero que no se aplica con firmeza en todo el país, y así evitar los embarazos no deseados por nosotros "la raza superior", causa primigenia de los abortos, podemos afirmar que habrá menos abortos que los que hoy se practican, provocando la muerte de tantas mujeres, la mayoría de ellas pobres.........
Videos tu.tv

sábado, 19 de junio de 2010

Binner: La Soja paga

Publicado por La Nota Digital en 11 Junio 2010

Análisis de las respuestas del gobernador Hermes Binner sobre el uso de los agroquímicos en la provincia de Santa Fe. El gobernador niega una audiencia a organizaciones sociales y ambientales que quieren entregarle un petitorio para tratar el tema agrotóxicos con el respaldo de 12.000 firmas.

“Pareciera ser que es la manera que tiene el gobernador de responderle a las organizaciones de la sociedad civil que desde hace un mes le están pidiendo una audiencia para entregarle un petitorio con el respaldo de 12.000 firmas (sí, doce mil firmas). El objetivo es que se extienda al resto del territorio provincial el fallo de la Sala 2da. de la Cámara Civil y Comercial de Santa Fe, de diciembre de 2009, que confirmó la suspensión de las fumigaciones por seis meses a una distancia del límite de los ejidos urbanos de 800 mts. para aspersiones terrestres y 1500 mts. para aspersiones aéreas en el barrio Urquiza de la localidad de San Jorge”, dice el firmante de la nota, Carlos Lowy.
Dice el gobernador en la nota del domingo 6 de junio en el suplemento Rosario 12 del matutino Página 12, nota de José Maggi (entre comillas):

“…tenemos buenas leyes y muchas dificultades para hacerlas cumplir…”

Una ley que no se cumple o no es una buena ley, o no tiene los mecanismos de fiscalización y control necesarios para hacerla cumplir. Y esos mecanismos dependen del ejecutivo, en este caso, del Gobernador Binner. Es decir o no tenemos buenas leyes que regulen el uso de los agroquímicos, o el gobernador no está cumpliendo con los deberes inherentes a su cargo.

“…venimos de tiempos en que se usaban los organoclorados y nos enteramos que se podía vender pero no usar, luego vinieron los organofosforados que se degrada en el ambiente.”

Aquí el gobernador pareciera ser que está absolutamente desinformado, o falta a la verdad: muchos informes muestran que los organoclorados y los organofosforados se siguen usando, entre otros motivos porque el ejecutivo no ejerce los controles que son de su incumbencia exclusiva en el territorio provincial.

“Y luego tenemos el que se asocia directamente con la soja transgénica y la siembra directa que es el glifosato, que está absolutamente en estudio, y que en general no hay manifestaciones demostrables en contra de la salud del hombre si se usa en la forma que plantea en la ley, tanto en la fumigación aérea como en la terrestre”.

Es cierto, el glifosato, como mayoría de los agroquímicos, están “absolutamente en estudio”; lo que significa que no se conocen todos los daños que pueden producir. Y es por eso mismo que se deben alejar todas las fumigaciones de los lugares donde vive la gente.

“la mayor responsabilidad es de los que aplican estos elementos”

Es decir, le está echado la culpa, eventualmente, al peón del campo que hace las aplicaciones.

“…ese trípode (soja transgénica, siembra directa y glifosato) bien utilizado es uno de los fundamentos extraordinarios para la preservación del medio ambiente. Por un lado, porque se han disminuído notablemente los laboreos en el campo, con lo cual se gastan menos combustibles fósiles…”
Link En este revelador artículo firmado por el periodista Horacio Verbitsky se describen las vinculaciones entre la multinacional Monsanto, Felipe (hacerse el boludo) Solá y el Director del Suplemento Rural de Clarín Héctor Huergo. Imperdibles párrafos.

Esto ya es directamente suscribir de manera acrítica el discurso falseador de la realidad de las empresas que comercializan los insumos que participan de la cadena de la soja. En las casi 20 millones de hectáreas de soja transgénica que hay en el país, no hay biodiversidad, desapareció el ecosistema, no hay vida, todo es muerte; salvo, claro, la soja transgénica y las malezas que van siendo cada vez más resistentes. No hay microflora ni microfauna, no hay gusanos ni insectos, no hay mamíferos, aves ni peces. Desapareció todo vestigio de vida ecosistémica.

“…y por otro lado utilizados en la forma que hoy los estudios científicos lo indican , han aumentado enormemente la productividad y la riqueza de nuestro país”.

No; no aumentó la riqueza del país; el país perdió o está perdiendo la productividad sostenible de sus ecosistemas más productivos en forma acelerada. Los que se enriquecieron fueron los dueños de los campos, las empresas comercializadoras de los insumos del paquete tecnológico transgénico para agroquímicos, y las comercializadoras de los granos.

Señores, sepan hacer la diferencia entre "partido político" e "ideología política". Binner es socialista y parte de la Monsantocracia. No hay que confundir las ideas con una lucha puntual a la que para darle fuerza necesita la unión de los sectores mas alla de la discrepancia ideologica. Entonces. ...apoyemos que se deje de usar veneno para la tierra sobre la gente, ya venga ese veneno del campo o de las industrias, por eso reclamemos que el gobierno Provincial y Nacional (Congreso y Presidencia), ponga reglas claras al respecto, si se permite usar veneno contaminante sobre las poblaciones cercanas a las tierras de siembra, es claro que quien pueda lo va a usar para maximizar ganancias.

Suspensión inmediata de las fumigaciones en adyacencias de la zona urbana debido al alto grado de toxicidad y sus nefastas consecuencias sobre la salud del hombre, los animales y vegetales”.
Los estudios que respaldarían tal medida no serían pocas: “...Un estudio del Ministerio de Salud de la Nación; una investigación de la Universidad Nacional del Litoral; un documento de la Jefatura de Gabinete de la Nación; un estudio multidisciplinario llevado adelante por el Centro de Investigaciones en Biodiversidad y Ambiente (Ecosur), el Hospital Italiano Garibaldi de Rosario, la Universidad Nacional de Rosario, el INTA, el Colegio de Ingenieros Agrónomos y la Federación Agraria Argentina; un estudio realizado por Raúl Montenegro –presidente de FUNAM– y un pedido de la Cámara de Diputados de Santa Fe al Poder Ejecutivo para la recategorización del glifosato”. Link

domingo, 3 de mayo de 2009

Monsanto: La VERDAD nos hará LIBRES

ANDRES CARRASCO, PROFESOR DE EMBRIOLOGIA DE LA UBA, INVESTIGADOR DEL CONICET, DENUNCIANTE DE LOS EFECTOS DEL GLIFOSATO

“Controla el petróleo y controlarás las naciones,
controla los alimentos y controlarás a los pueblos”
HENRY KISSINGER
Hace dos semanas denunció en Página/12 los efectos devastadores del compuesto herbicida sobre los embriones humanos. Esperaba una reacción, “pero no tan violenta”: fue amenazado, le armaron una campaña de desprestigio y hasta afirmaron que sus investigaciones no existían. Carrasco contesta y renueva sus cargos contra las multinacionales químicas.
Por Darío Aranda
Amenazas anónimas, campaña de desprestigio mediáticas y presiones políticas fueron algunas de las consecuencias de un doble pecado, investigar los efectos sanitarios del modelo agropecuario y, más grave aún, animarse a difundirlos. En el segundo piso de la Facultad de Medicina de la UBA trabaja Andrés Carrasco, profesor de embriología, investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y director del Laboratorio de Embriología Molecular. Con treinta años de trabajo científico y académico, confirmó hace veinte días el efecto letal del glifosato en embriones, cuya marca comercial más famosa es Roundup, de la multinacional Monsanto. Sabía que vendría una réplica del sector, pero no esperaba que fuera de un calibre tan alto. “No descubrí nada nuevo. Sólo confirmé lo que otros científicos descubrieron”, explica, en su oficina pequeña y luminosa. Pasaron dos semanas complejas, con una campaña de desprestigio que aún no termina. Prefirió el silencio y avanzar en nuevas pruebas. Hasta que pusieron en duda la existencia de su investigación. “Creen que pueden ensuciar fácilmente treinta años de carrera. Son hipócritas, cipayos de las corporaciones, pero tienen miedo. Saben que no pueden tapar el sol con la mano. Hay pruebas científicas y, sobre todo, hay centenares de pueblos que son la prueba viva de la emergencia sanitaria.”
Veinte días atrás, cuando este diario difundió su investigación, ninguna empresa ni medio del sector retomó el tema. Pero tres días después se conoció otro hecho, inesperado:
la Asociación de Abogados Ambientalistas presentó un amparo ante la Corte Suprema de Justicia, por el cual solicitó la prohibición de uso y venta hasta tanto no se investiguen sus efectos en la salud y el ambiente.

Las empresas encendieron luces amarillas y comenzaron con comunicados, alarmadas por la posible baja de rentabilidad. Cinco días después, el lunes 20, el Ministerio de Defensa prohibió la siembra de soja en sus campos, haciéndose eco del efecto nocivo del agrotóxico. Fue un hecho político inédito, una cartera nacional alertó sobre los males de los agroquímicos. En ese momento, empresas, cámaras del sector, medios de comunicación y operadores políticos declararon el alerta máxima.


Nunca antes las multinacionales del agro y sus voceros habían reaccionado tan violentamente. Durante toda la semana montaron una campaña en defensa de los agrotóxicos y, al mismo tiempo, de desprestigio hacia las voces críticas. El temor de los sostenedores de los agronegocios es la prohibición de su agrotóxico más famoso, uno de los químicos emblema del modelo agropecuario actual.
Glifosato, toxicidad y reacciones

–¿Esperaba una reacción como la que se dio?
–No. Fue una reacción violenta, desmedida y sucia. Sobre todo porque no descubrí nada nuevo, sólo confirmé algo a lo que otros habían llegado por otros caminos. Por eso no entiendo por qué tanto revuelo de las empresas. Hay que recordar que el origen del trabajo se remonta a contactos con comunidades víctimas del uso de agroquímicos. Ellas son la prueba más irrefutable de lo que yo investigué con un sistema y modelo experimental con el trabajo de hace 30 años, y con el cual confirmé que el glifosato es devastador en embriones anfibios; aun en dosis muy por debajo de las usadas en agricultura, ocasiona diversas y numerosas deformaciones.
–¿Los resultados son extrapolables a la salud humana?

–Los modelos animales de vertebrados que hoy se usan en la investigación embriológica tienen una mecánica del desarrollo embrionario temprano y una regulación genética común. Los resultados deben ser considerados extrapolables cuando un impacto externo los altera. El mundo científico lo sabe, y funcionarios de los ministerios también. Por eso, cuando encontré esas evidencias surgieron dos cuestiones a resolver, cómo seguir la investigación para saber cuál es la mecanística de un efecto que altera la forma normal del embrión, lo cual está en marcha. Y la otra decisión era cómo darla a conocer.
–¿Por qué la difusión se transforma en un problema?
–Porque no hay canales institucionales confiables que puedan receptar investigaciones de este tipo, con poderosos intereses en contra. Entonces la decisión personal fue hacerla pública, ya que no existe razón de Estado ni intereses económicos de las corporaciones que justifiquen el silencio cuando se trata de la salud pública.
Hay que dejarlo claro, cuando se tiene un dato que sólo le interesa a un círculo pequeño, se lo pueden guardar hasta tener ajustado hasta el más mínimo detalle y lo canaliza por medios para ese pequeño círculo. Pero cuando uno demuestra hechos que pueden tener impacto en la salud pública, es obligación darle una difusión urgente y masiva.
–¿Es una práctica común dar difusión a un avance científico antes de estar publicado en una revista científica?
–Es algo totalmente común. En el país hay instituciones que todos los días difunden sus progresos científicos, que hasta poseen agentes de prensa que difunden los avances; nadie los cuestiona y los medios de comunicación los replican sin preguntar. Difunden progresos, sin papers, sin publicaciones y está muy bien. Pero claro, esas difusiones no afectan intereses de grupos poderosos.
–Pero existe una tensión en el ámbito científico sobre cuándo dar a conocer un avance.
–La tensión es si la divulgación debería esperar a ser “aprobado” (remarco las comillas porque es todo un tema aparte, que lleva años). Ahora, si la investigación tiene implicancias más allá de lo académico, afecta a la sociedad, el dilema moral es si me lo guardo hasta que termine el más mínimo detalle y mi narcisismo esté satisfecho, o prendo el alerta. Yo decidí dar la alerta, e insisto en que no es nada nuevo, hay antecedentes claros como Robert Belle y Gilles-Eric Seralini, que han hecho estudios con otros modelos, publicados, y con resultados más importantes que los míos. Lo que tendrían que hacer las instituciones, en vez de atacarme, como está sucediendo desde algunos funcionarios y las empresas, es informarse y comenzar a trabajar para remediar lo sucedido.
–Las empresas, y los medios, de los agronegocios sostienen que no hay estudios serios.
–Hay investigaciones en diversas partes del mundo y son muy serias, como las que acabo de mencionar. Las empresas y sus periodistas empleados descalifican una investigación, pero al mismo tiempo no escuchan la catarata de cuadros médicos palpables en las zonas sojeras; las provincias están plagadas de víctimas de agrotóxicos, pero ahí los diarios no quieren llegar, y mucho menos las empresas responsables. No entiendo por qué mi relato tiene más importancia que el de las Madres de Ituzaingó (barrio de las afueras de Córdoba, emblema de la contaminación con agroquímicos). Los médicos de las provincias están desde hace años denunciando, los campesinos y las barriadas urbanas también. Y queda todo silenciado. Es una evidencia de la realidad y es incontrastable. Yo me inspiré en esa realidad y los resultados son los conocidos. Las empresas del agro, los medios de comunicación, el mundo científico y la dirigencia política son básicamente hipócritas respecto de las consecuencias de los agrotóxicos, protestan y descalifican una simple investigación pero no son capaces de observar las innumerables evidencias médicas y reclamos en Santiago del Estero, Chaco, Entre Ríos, Córdoba y Santa Fe.
–¿Qué otros trabajos existen?


–Belle y Seralini en Francia. También hay trabajos de la Universidad Nacional del Litoral y de investigadores como Alejandro Oliva, de Rosario, que contó con la colaboración del INTA y Federación Agraria. Hay relevamientos de los doctores Rodolfo Páramo (Santa Fe) y Darío Gianfelici (Entre Ríos). No son muchos estudios, pero existen, son serios y están disponibles.
–¿Por qué el sector científico no estudia?–Porque no en todo el mundo hay tan enorme cantidad de hectáreas con soja como se da en la Argentina. Hay casi 18 millones de hectáreas. Desde el punto de vista ecotoxicológico, lo que sucede en Argentina es casi un experimento masivo.
Las corporaciones y la ciencia

–Se intentó deslegitimar su investigación diciendo que la UBA y el Conicet no sabían de su trabajo.
–La UBA y el Conicet son organismos de gestión, no tienen por qué conocer todo lo que hago yo o lo que hacen todos sus investigadores. Está dentro de nuestras facultades definir las líneas de trabajo, investigar y dar a conocer resultados. Es la lógica de la investigación. Por eso yo no tengo que pedir autorización para iniciar una idea o un tema nuevo y ellos no tienen por qué conocerlo, porque la ciencia no funciona con organismos fiscalizadores de los temas que elegimos. Forma parte de la libertad académica, nos movemos por hipótesis, preguntas y desarrollamos investigaciones. También se dijo que el Conicet, como institución, no suscribió a mi investigación. Y es verdad, porque no se lo pedí y no tiene por qué suscribir en el marco de una idea nueva dentro de la amplitud de un proyecto. Es lo que sucede en centenares de investigaciones que se realizan. Que quede claro, el Conicet no tiene responsabilidad sobre mis decisiones. Es una decisión personal, como corresponde, no institucional. Y está dentro de mis facultades. Tampoco se requiere autorización institucional para desarrollar investigaciones, aunque sabemos que algunas son más resistidas que otras.
–Son públicos los convenios entre Conicet y la minera Barrick Gold, y también con Monsanto, con la cual hasta contaban con un premio de investigación conjunto (“Animarse a Emprender”). ¿Las investigaciones que pudieran ser críticas con esos sectores son menos bienvenidas que otras?
–(Sonríe.) Prefiero no responder.
–¿Usted podría investigar para Monsanto?
–Desde ya. El Conicet y la UBA lo permiten. Es más, muchos científicos trabajan desde hace años para empresas de biotecnología bajo la figura de asesor-consultor, por la cual el Conicet permite hasta doce horas semanales que sus investigadores provean servicios al sector público o privado.
–Se acusa a su investigación de no estar validada en una publicación científica.
–Es una chicana barata, de cuarta, que sólo muestra el temor de las empresas. En el mundo científico es sabido que la validación de un trabajo no se da por su publicación en una revista del sector. Es más, los científicos somos testigos de errores e incluso fraudes que se publican en revistas especializadas. Muchas veces se publica algo y luego se demuestra que es erróneo. Y, por otro lado, muchas veces hay investigaciones que no se publican no porque sean malas, sino porque a la revista no le interesa, sea por línea editorial o intereses en juego. Un ejemplo personal: en 1984 descubrimos genes muy importantes para el desarrollo embrionario, genes Hox. Publiqué dos papers en Cell, una de las mejores revistas del mundo, y había quienes creían y quienes no. Tuvieron que pasar años para que la comunidad científica lo validara.
–El Laboratorio de Embriología es dependiente del Conicet. ¿Su trabajo tiene que ser validado por el Conicet?
–Que por favor quede claro, ni el Conicet ni un comité editorial validan investigaciones, lo que hacen es evaluar la evidencia que uno presenta y juzgan la solidez desde la presentación. No tienen forma de verificar los resultados en forma práctica.
La única certeza de una validación se da en que otros investigadores puedan repetir de forma sistemática, y hasta perfeccionada, los resultados de la investigación realizada.
–¿Cuándo va a compartir su trabajo para ponerlo a discusión de la comunidad científica?
–En breve. Debo terminar algunos ensayos y estará listo. Lo que más quiero es pasárselo a colegas, investigadores que repliquen el trabajo. De hecho ya lo he compartido con pares del país y del exterior. Desde ya que debieran ser estudios independientes, no los provistos por las corporaciones o espacios del Estado a su servicio.
–¿Monsanto podría replicarlos?
–Si contrata investigadores idóneos, sí. No tengo dudas de que lo hará y todos sabemos a qué resultados llegarán.
–¿Cómo continuará la investigación?
–Ya confirmamos las malformaciones.
Ahora estamos avanzando en conocer cuál es el mecanismo de acción, es un paso más. Como es un trabajo científico, continuaré con el grado de libertad académica de que dispongo, tratando de ver cuáles son las causas mecanísticas y moleculares de las observaciones hechas para publicar los resultados. Aparte del anfibio, que nos sirve de modelo, extenderemos los experimentos a otros modelos de desarrollo embriológico, como aves.
–¿Puede suceder que, con estas nuevas pruebas, los resultados difundidos –de malformaciones– no se repitan?
–No hay forma. Porque fueron experimentos controlados, en los que fuimos rigurosos. Y, además, porque ya hay evidencia científica que va en ese sentido. Por eso, insisto, no descubrimos nada nuevo. Yo llegué a un resultado y creo en él. Si la comunidad científica llega a otra conclusión, bienvenido sea. El centro del problema no debiera ser esta investigación. Sería querer tapar el sol con la mano. Yo sólo aporté un punto más a la discusión. Pero hay sectores que quieren cerrarla, ni siquiera por convencimiento ideológico, sólo por conveniencia económica.
–Se acusa a su trabajo de usar un método erróneo con el glifosato, y que por eso los resultados son devastadores: que las concentraciones de la experimentación nunca son las que eventualmente podría recibir un humano al ser aplicado en el campo. Hubo quien mencionó que “si ponemos gasoil en el vaso de leche, claro que ocasionará intoxicaciones, y no por eso se prohibirá el combustible”.
–Ese tipo de afirmación tienen varias facetas. Por un lado, muestra desconocimiento biológico, lo cual es entendible para quien no se dedica a esta rama de la ciencia. Pero, en boca de los voceros de las corporaciones, también muestra una intencionalidad lejana a la inocencia, con intenciones de desprestigiar una estrategia de análisis mundialmente aceptada. Entonces sí me parece una comparación poco seria, maliciosa e hipócrita. Es sabido, tanto en la comunidad científica como en el sector agropecuario, que la aspersión del herbicida afecta ecosistemas, operando directa o indirectamente sobre insectos y otras especies animales cuando se ponen en contacto con el herbicida. O sea que además de células vegetales, también afectan organismos compuestos por células animales. Nuestros experimentos alertan que tanto el cóctel comercial como la droga pura en células animales generan alteraciones del desarrollo embrionario. Por lo tanto el glifosato dentro de la célula embrionaria altera el funcionamiento celular, tal como sucede en las células vegetales de las malezas. Por otra parte, ya está probado que los herbicidas se trasladan por la acción del viento. Es una prueba de la realidad, incontrastable, el padecimiento de familias de campos linderos y de barrios cercanos a las fumigaciones. Por lo tanto, el glifosato puede atravesar barreras respiratorias y/o placentarias y entrar a las células embrionarias, incluso existen avances científicos en esa dirección, como también existen registros de glifosato y de sus posibles metabolitos presentes en mujeres embarazadas. Esto podría correlacionarse con potenciales efectos malformativos. Por lo tanto, desentrañar si el glifosato puro inyectado tiene efectos sobre el comportamiento de células embrionarias animales durante el desarrollo era ineludible en una estrategia experimental correcta, e insisto que utilicé una estrategia de análisis clásica de la investigación científica.
–¿Cree que hay que prohibir el glifosato?

–En mi trabajo yo no planteo eso. Y no es de mi competencia proponer una medida de ese tipo. Lo único que afirmo, respaldado en 30 años de estudio en la regulación genética embrionaria, es que este producto genera alteraciones en el desarrollo, estoy seguro de eso.
–Sus resultados no se corresponden con la clasificación del Senasa o las recomendaciones de la Secretaría de Agricultura.
–Es un claro problema de ellos, que lo clasifican como de baja toxicidad. Todo lo contrario de lo que afirman estudios diversos, que confirman la alteración de mecanismos celulares y, sobre todo, contrario a lo que padecen familias de una decena de provincias. Es de locos pensar que no pasa nada.
victor wooten solo