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viernes, 9 de abril de 2010

La lógica K de la inflación- Ricardo Delgado, director de Analytica

El autismo en el que se mueve la política económica niega la inflación y tiene como casi excluyente objetivo el cierre de un modesto canje de deuda, bajo el (errado) convencimiento de que ésa es la única manera de bajar las tasas de interés en el corto plazo.

Hay escasa lógica formal, de eficiencia económica, en la idea de convivir con precios minoristas creciendo al 20% anual (bajo una proyección, a esta altura, benigna). Pero debe admitirse que existe una suerte de lógica K, donde la inflación es concebida como una herramienta fiscal en una “zona de confort” de 20-30% anual. Precios en alza permiten aumentar la recaudación nominal (porque hay muchos impuestos “indexados”) y a la vez, desacelerar el gasto real. No es poco, dentro de un escenario de déficit fiscal después del pago de intereses. Pero también, supone contar con la capacidad de controlar la dinámica de los precios, algo impredecible en una economía como la argentina donde las expectativas y la inercia dicen mucho en su proceso de formación.

La paradoja es que un gobierno imaginado como progresista permita que la inflación licúe los ingresos de los que perciben sumas fijas por mes: los trabajadores. En estos sectores, la inflación es un fenómeno aún más complejo, porque los alimentos (que componen cerca de la mitad de sus canastas de consumo) crecen al 30% anual.

En 2009, la crisis internacional y la inflación (de 15% al año) afectaron negativamente el gasto privado. En efecto, el gasto medio mensual por habitante cayó más de 3% en términos reales, pese a un aumento nominal de $ 1.250 a cerca de $ 1.400.

Un dato curioso es que los dos extremos de la distribución del ingreso fueron los más afectados en la crisis: el 10% de habitantes con ingresos más bajos redujo un 4.1% su nivel de consumo real, mientras que el 10% más rico lo hizo 4,5%. Esto responde a que alimentos en una punta de ingresos y educación y salud en la otra, fueron los rubros que más crecieron del Índice de precios al consumidor. Es obvio que ningún tramo de ingresos creció durante 2009.

Ahora, la inflación se está acelerando. Pero la economía se recupera (el PBI puede crecer 3-4% en 2010) y está operativa la asignación universal por hijo, que es una medida de tal impacto sobre el consumo de los sectores de menores ingresos que aun proyectando un aumento de 30% anual en los precios de los alimentos, puede dejar “ganancias” reales en términos de consumo de los más postergados.

En efecto, computando el efecto de la asignación, el consumo mensual por habitante del decil 1 aumentara 50% en el año, pasando de $280 a $416. Para el segundo decil, la variación sería de $517 a $696 (+36%), de $679 a $882 en el decil 3 (+31%) y de $843 a $1.066 en el decil 4 (+28%).
El Gobierno considera una inflación de entre el 20 y el 30% como una herramienta fiscal para aumentar recaudación
Ricardo Delgado Economista, director de Analytica ()

De esta forma, el consumo real se incrementaría 22% en el decil 1; 11% en el decil 2; 7,6% en el 3 y 4,8% en el decil 4.

En el 30% de mayores ingresos de la población, la variación del consumo será algo superior a la esperada para los precios, con crecimientos de entre 22% y 26% según el decil. Así, el aumento promedio del consumo de estos sectores sería de 2.8% en términos reales.

Por una clara “resistencia ideológica” (en el sentido de no dar marcha atrás con la intervención del Indec), pero también por la lógica fiscal de maximizar el impuesto inflacionario y ahora también, por el efecto pleno de la asignación universal, el gobierno apuesta a convivir con niveles inflacionarios elevados e inciertos, en tanto crecen las dudas acerca del modo en que financiará el gobierno sus gastos, realimentando las conocidas expectativas alcistas y los mecanismos inerciales de los aumentos de precios.

miércoles, 7 de abril de 2010

Moreno K MIENTE: 8% para sectores populares y 20% para clase media

Evidentemente el Sr. Moreno es un insulto al intelecto. Sin embargo si nos detenemos al leer cuidadosamente sus horrendas conclusiones entenderemos porque su cerebro (?) necesita un urgente "tune-up". El trasfondo que usa este patotero disfrazado de ministro para desdoblar la inflación (8% para los pobres/20% para la clase media) no es nada más que el reflejo del esfuerzo que hace este desgobierno para promever la igualdad de las masas: Todos iguales al más bajo nivel. Es decir, si no queremos sufrir una hiper-inflación deberemos unirnos a las filas de la pobreza comiendo porotos, arroz, papas y tal vez bananas. De esa forma la clase media se va esfumando y la mayoría estará constituida por una clase empobrecida, subsidiada y de facil manejo político. Machiavello es un nene de pecho al lado de estos "bulldozers" de los principios ortodoxos de la democracia y de la economía... Este comentario pertenece a la nota del siguiente link, y no es para menos.

lunes, 29 de marzo de 2010

El mundo perverso de Cristina: la inflación es HAMBRE

Especial para lanacion.com El gobierno de Cristina Kirchner ha logrado instalar algunas ideas entre quienes no son sus ciegos y fanáticos seguidores.

A fuerza de repetir consignas llenas de falsedades, hay gente bien intencionada que les cree. Con otras, como las falsificadas estadísticas oficiales a partir del copamiento del Indec utilizando incluso métodos patoteriles, no han tenido éxito. Nadie cree, por ejemplo, en el índice de precios al consumidor oficial.

La siguiente es una breve e incompleta lista de las falsedades económicas con las que el Gobierno consigue confundir a muchos:

Hay inflación porque hay crecimiento
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No resiste el menor análisis. Desde 2002 en adelante la economía se recuperó primero y creció después. Primero sin inflación. Pero cuando las políticas oficiales se volvieron claramente inflacionarias, en lugar de cambiarlas se comenzó a falsificar las estadísticas, persiguiendo y humillando a los técnicos que las confeccionan.
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En 2009 hubo recesión y sin embargo siguieron subiendo los precios, a punto tal que la Argentina fue uno de los países con más inflación en el mundo. En Uruguay el año último el PBI continuó aumentando, y sin embargo, la inflación fue menor que en la recesiva Argentina.

No hay que hacer ningún ajuste, porque ajuste es mala palabra
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La Presidenta ha conseguido instalar la intangibilidad del aumento del gasto público. Su nivel es, además, sacrosanto. Los políticos opositores tiritan cuando en público algún oficialista los desafía diciendo que ellos no van a hacer un ajuste. Y se apresuran a decir con vergüenza: "Nosotros tampoco". El gasto público astronómico, el más alto y probablemente el más ineficiente de la historia, es intocable.
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Pero ¿está bien que la hija del matrimonio gobernante utilice un avión de la flota oficial para ir y venir a Río Gallegos, donde vuela regularmente la hiperdeficitaria Aerolíneas Argentinas? ¿Es razonable que se envíe un avión presidencial para llevar un jarrón a una residencia patagónica de los Kirchner o para hacerles llegar los diarios cuando ellos están allá? ¿Es lógico y prudente que se hayan gastado fortunas para que personajes oscuros de la administración contraten jets ejecutivos como si fueran multimillonarias estrellas de rock? Si es discutible que el Gobierno pierda millones por día subsidiando una aerolínea, que para colmo sigue siendo propiedad de un grupo privado, ¿cuánto menos razonable es que se dilapide más de un millón de pesos por día para subsidiar a la AFA con el "Fútbol para todos"?

El Gobierno no hará ningún ajuste
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Error, el ajuste es la inflación. La recaudación de impuestos relacionados con los precios, como el regresivo IVA, que es el que más recauda en el país aunque el gobierno se dice progresista, sube con la inflación. Mientras, a los beneficiarios del gasto social que cobran sumas fijas, como la asignación universal por hijo, el dinero cada vez les rinde menos, gracias a la inflación. Al que paga, cada vez le cuesta menos pagar, mientras que al que cobra, todos los meses le alcanza para menos. ¿No es eso ajuste?
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La renegociación de la deuda en 2005 fue la más exitosa de la historia
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La primera pregunta lógica es: ¿entonces por qué hay que reabrirla? Desde finales de 2005 los Kirchner dijeron que los que no habían aceptado entrar al canje no cobrarían nunca más un centavo. Sacaron las sumas impagas de las estadísticas y pidieron en el Congreso una ley cerrojo que impidiera a cualquier administración futura reconocer esos pasivos. Muchos economistas, políticos y periodistas dijeron entonces que la situación era insostenible, que la Argentina no podía dejar un default de 20.000 millones de dólares impago sin sufrir consecuencias como altas tasas de interés y falta de acceso a los mercados. Hoy la Presidenta dice que hay que pagar como sea, porque si no las tasas de interés serán altas y el crecimiento menor. Acusa de conspiradores que quieren defaultear a quienes dijeron que la ley cerrojo era una tontería, pero mandó a derogarla.
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Las reservas fueron ahorradas por todo el pueblo argentino
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No es correcto. Las reservas son, como dice la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, en gran medida producto del superávit comercial. Y el superávit comercial es generado en la Argentina por empresas privadas. Las empresas estatales, como Aerolíneas o el sistema de medios públicos, tienen déficits horrorosos, de manera que generan pérdidas y necesitan permanentes subsidios para sobrevivir.
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De manera que el Banco Central para incorporar dólares a sus reservas necesita comprarlos. Pero los adquiere emitiendo deuda. Imprime pesos, que son una deuda con sus tenedores. O entrega letras y bonos (Lebacs y Nobacs), que son otra deuda. Cuando se usan las reservas para pagar deudas del Tesoro pierden respaldo los pesos y las Nobacs y Lebacs, que en parte tienen los bancos y por lo tanto respaldan los depósitos. Las reservas serían un ahorro si hubieran sido con superávit propio y no con instrumentos de deuda.

Entrevista con el ex ministro Domingo Cavallo "La inflación es un problema muy grave" Rafael Mathus Ruiz. Para LA NACION

Cavallo ofrece luego las razones de su postulado: la inflación que azota a la Argentina, un flagelo añejo que se ha convertido en un problema "muy grave", se originó en políticas monetarias e inflacionarias que nacieron con la devaluación de principios de 2002, y que el Gobierno debe reconocer, primero, y luego resolver. "Seguir escondiendo la inflación es un error", sostiene.

El ex ministro de Economía de Carlos Menem y Fernando de la Rúa dijo que la Argentina debe reinsertarse en el mundo, una tarea que el canje de la deuda y una auditoría del Fondo Monetario Internacional (conocida como la revisión del artículo IV) facilitarían. Cavallo deja entrever, además, que el conflicto en torno al uso de las reservas del Banco Central es de forma y no de fondo: siempre se utilizan reservas para pagar deuda externa. "La cuestión es cómo adquieren las reservas quienes tienen que hacer los pagos", señala. El canje de la deuda con los bonistas que no aceptaron la oferta del Gobierno en 2005, según indicó, es un intento en ese sentido, que desea que pueda concretarse y dar buenos resultados. "Pero no es suficiente. Sería muy importante que el Gobierno permitiera que el FMI hiciera la auditoría del artículo IV, que, por otro lado, es algo a lo que se comprometieron los países del G-20. El único país que no lo ha permitido es la Argentina. Eso es un inconveniente. Hace que sea difícil renegociar la deuda con el Club de París y arreglar otros temas de nuestra relación con el mundo", apunta.

La forma como el Gobierno intentó obtener las reservas eleva el riesgo de una mayor inflación, según sostiene. "Las reservas son normalmente utilizadas para pagos al exterior. El Gobierno se tendría que presentar ante el BCRA con pesos para comprar reservas. El tema es cómo consigue los pesos. Necesita crédito o pedirle pesos al BCRA. Pero hay limitaciones que imponen las leyes respecto de cuánto le puede prestar el BCRA al Gobierno. El problema con el decreto de necesidad y urgencia es que amplía el margen del BCRA para financiar déficit al Gobierno, y eso es lo que crea riesgos de alta inflación."

La inflación no es por el crecimiento, dice un Nobel
Recomienda que el costo de vida no aumente más de 10% al año
La alta inflación no es el complemento natural del rápido crecimiento. El argumento que contradice por completo las explicaciones del Gobierno pertenece, nada menos, que al Nobel en Economía de 2006, el norteamericano Edmund Phelps.

"En toda la historia no hay evidencia de una relación estrecha entre crecimiento rápido y alta inflación. No es correcto decir que la alta inflación es el complemento natural del rápido crecimiento", afirmó de manera enfática el reputado economista, en la entrevista con LA NACION.

Alternativas al ajuste
-Algunos dicen que para detener la suba de precios habría que hacer ajustes recesivos.

-No es la única manera. Hay muchas estrategias. Una puede ser una política monetaria más restrictiva. Tasas de interés más altas; desafortunadamente, eso reduce la inversión y el aumento de la productividad. Se pueden considerar reformas impositivas, que provean más recaudación sin reducir incentivos. Hay muchas maneras de reducir la excesiva inflación. Pero sí hay que estar preparado para que la senda del empleo sea afectada por las medidas.

-¿Y cuál es el límite?

-Yo no creo que una economía pueda funcionar bien con 30% de inflación anual; es demasiado. Debería ser solucionado.

-¿Cuánto es lo razonable: 10, 15, 20 por ciento?

-Creo que si pueden dejarlo en 10%, pueden darse por satisfechos. Un 30% es demasiado destructivo; interfiere mucho en las decisiones de negocios y la gente comete errores de cálculo.

-¿Cómo está la economía global tras la crisis?

-Asia está bien y progresando nuevamente. La producción comenzó a recuperarse en los Estados Unidos. Europa muestra signos de recuperación, aunque no tan fuertes como los de los Estados Unidos. Así que, lentamente, el mundo está dando vuelta la página y comenzando una lenta recuperación. Sé que mucha gente es muy escéptica sobre esta recuperación, sobre cuán robusta será y si habrá retrocesos o brotes inflacionarios.

-Pero usted es optimista.

-Soy optimista en cuanto a una limitada recuperación. Me temo que hay una idea tremendamente ingenua en la población en general. Mucha gente piensa que la recuperación significa que volveremos a estar como en 2006. Y eso es absurdo, porque 2004, 2005 y 2006 fueron años de anormales niveles de empleo, especialmente en la construcción en los Estados Unidos.

-¿Cuál es la perspectiva para las economías emergentes?

-Creo que el consumo de alimentos va a seguir creciendo, al igual que el de energía, y que la Argentina se va a beneficiar con el rápido crecimiento en China, India y tal vez en Brasil también. En cuanto a las perspectivas, las comerciales se están recuperando muy bien. Creo que el país debería orientarse a las actividades de inversión, que dependen de la innovación. Creo que es necesario para una economía saludable que haya innovaciones "indígenas", compañías nuevas, que no son del establishment , comprometidas en conseguir nuevos modos de hacer las cosas, nuevos productos para ofrecer en el mercado.

OTRAS VOCES OPINAN:

“La inflación es la forma de hacer el ajuste sin que se note” Alfonso Prat Gay, diputado Coalición Cívica, presidente de la Comisión de Finanzas afirmó que el gobierno está obligado a seguir con la mentira del INDEC.

González Fraga: “no hay que volver a los ajustes para frenar la inflación; hay que poner metas de inflación controlada”El economista Javier González Fraga coincidió con Amado Boudou en que “no hay que volver a viejas políticas de ajuste para frenar la inflación”, sino que “hay que ir a las nuevas recetas. La inflación ha desaparecido en el mundo no por medidas recesivas”.
“En el mundo se ha impuesto una política de metas de inflación. Es una cuestión psicológica de conducir la inflación sosteniendo las expectativas”, explicó por Continental.
“Para poder frenar la inflación sin caer en recesión, hay que frenar la manipulación de datos en el INDEC. El Gobierno no lo quiere hacer por una razón política, no económica”, señaló el ex presidente del Banco Central.

miércoles, 17 de marzo de 2010

La inflación le gana la carrera a nuestro sueldo...


....pero nosotros le ganamos siempre a la inflación. Si TIENEN UN GATO O UN PERRO, ENSÉÑENLES COMO AFRONTAR LA CRISIS , ELLOS TAMBIÉN DEBEN APORTAR A LA CASA. ... Pero por favor, explíquenle al gato que no hace falta pasarse de dramático!!!

martes, 9 de marzo de 2010

C. F. K. no se aplicarán políticas de “ajuste”. Inflación


Algunas consultoras subieron sus pronósticos

El alza de precios podría llegar al 35% 09.03.2010 El proceso de “corrimiento de precios” en la Argentina habría entrado en una fase de aceleración y retroalimentación, aseguraron economistas consultados por DyN.

Un estudio difundido por la consultora Buenos Aires City, dirigida por la ex directora del Índice de Precios de Consumo del INDEC Graciela Bevacqua y el economista Nicolás Salvatore, asegura que el ritmo actual de aumento de precios es del 35 por ciento anual.

El estudio privado toma como base estimaciones propias de la inflación de 2,3% en enero y de 2,9% en febrero, con un acumulado para el primer bimestre del 5,3 por ciento.
Mientras la oposición plantea la reapertura del Presupuesto 2010, la ley aprobada por el Congreso de forma rápida en noviembre del año pasado estimaba 6,1% para todo el año.

El director de la consultora Econométrica, Mario Brodersohn, aseguró que “nuestras estimaciones están en el 25%” para los diez meses que restan de este año.

El economista afín al radicalismo estimó que ese nivel de corrimiento de precios “se va a mantener porque vienen los aumentos de salarios, y se va a hacer más evidente con algunos aumentos de tarifas que el Gobierno está autorizando”.

Brodersohn recordó que la inflación del 2006 alcanzó el 10% y que en 2008 llegó al 23 por ciento.
“La novedad que tenemos ahora es que, si antes teníamos dudas, ahora estamos más seguros de que la inflación está más cerca del 25 que del 20 por ciento”, indicó.

El economista y diputado de Proyecto Sur Claudio Lozano coincidió, por su lado, con Buenos Aires City en que “la inflación anualizada está por arriba del 30 por ciento”.

Lozano calificó al proceso de “inercia inflacionaria” y dijo que de mantenerse “va a apagar las señales de recuperación en el segundo semestre”.

“En ese marco, no se plantea una estrategia porque el Gobierno juega a que el ajuste lo haga la inflación”, indicó el legislador.

Lozano dijo que tal circunstancia “es jugar con fuego en un país donde hay 13 millones de pobres”.

Por su parte, el economista Eduardo Curia coincidió con Lozano en que el Gobierno “juega con fuego” si pretende cerrar las cuentas “mediante el impuesto inflacionario”.