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martes, 9 de diciembre de 2008

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El País Scioli-"mano dura": "No quiero que los policías trabajen con temor a que los vamos a rajar"07:43
El gobernador adelantó que volverán los viejos escalafones de la Bonaenerse. Y aseguró que hay una "nueva actitud" en la fuerza. E insistió en que hay que tratar los proyectos que proponen bajar la edad de imputabilidad para ciertos delitos.
Por: Rolando Barbano y Rodolfo Lara

A un año de asumir la gobernación bonaerense, Daniel Scioli asegura que la seguridad en la Provincia, y en particular la relación entre los menores y el delito, es uno de los temas que más lo preocupan. En una entrevista con Clarín en las oficinas de un helipuerto en la zona de Palermo, dice que no está satisfecho con la situación actual y que planea reforzar la confianza policial. En concreto, les devolverá a los policías algo que el ex ministro de Seguridad León Arslanián les había sacado durante la gestión anterior: sus jerarquías históricas, esas que incluyen cargos como el de comisario, cabo, sargento y oficial (actualmente existe un sólo escalafón, que comienza con el rango de oficial y termina con el de capitán). El gobernador acaba de llegar de Fuerte Apache, una de las zonas más inseguras del Conurbano. Se altera por el ruido de un helicóptero que aturde. "¡Decile que pare!", ordena. Cuando vuelve el silencio se mete en la charla. ¿Usted diría que la seguridad en la Provincia está mejor, peor o igual que cuando asumió?Hay un cambio en la mayor presencia policial en las calles. También creo que recuperamos la confianza de la ciudadanía en la Policía. Y hay un mayor compromiso ciudadano de acercar información a través de la línea 911. Además, tenemos la voluntad política de luchar a fondo contra la droga, que es la raíz de la delincuencia y con la cual sólo hay una decisión para tomar: o convivir con ella o combatirla. La droga es mi enemiga.¿Se secuestra más droga que antes porque hay más?Nosotros estamos sincerando la cuestión. Decimos lo que pasa. Y nos encontramos con un enemigo poderoso, con capacidad de matar y con capacidad de destruir.Acaban de asesinar a un directivo del club Macabi. La semana anterior mataron a un empresario en Capilla del Señor, y antes a otro. Parece que todas las semanas matan a alguien en la Provincia de Buenos Aires . ¿La gente tiene que acostumbrarse a esto?Yo no me voy a resignar. La gente, con toda la razón, reclama por más justicia y seguridad. Yo estoy poniendo lo mejor de mí, la gente sabe que yo estoy trabajando en el tema. Le pedí a la Policía que haga el máximo esfuerzo.¿Y lo está haciendo?Está trabajando. Ahora vamos a cambiarle las jerarquías, vamos a devolverle a la Bonaerense las jerarquías que le habían sacado. Los policías tendrán sus antiguos escalafones. Le pedí al ministro (de Seguridad, Carlos) Stornelli que estudiara si esto puede hacerse y voy a anunciarlo el 15 de diciembre, el Día de la Policía. Así, los policías van a volver a llamarse como antes: comisario, sargento, y así. Porque los cargos que tienen ahora ni siquiera yo los entiendo, qué es un teniente, qué es un capitán... Vamos a dejar atrás la etapa de la Bonaerense y volver a tener una Policía de la Provincia. Quiero recuperar el orgullo y la autoestima de la institución de la Policía. Sin policías no hay seguridad, y contra los policías, mucho menos. Antes la Policía iba por un lado y el poder político por el otro. Ya no.¿Y la Policía se merece esta confianza?El que se equivoque se va a tener que ir a su casa. Yo les exijo el máximo compromiso.¿Se acabaron las purgas entonces?No quiero que trabajen con temor a que los vamos a rajar.

¿Cree que el nivel de seguridad que existe hoy en la Provincia es aceptable?La gente ve con toda claridad que el gobernador bonaerense está comprometido. No puedo decir que no hay un problema, que se va a solucionar mágicamente. Nosotros reconocemos que hay un problema. Y obviamente no podemos de hablar de satisfacción en el tema. Pero la Policía está trabajando, como ocurrió con el caso del ingeniero (Ricardo) Barrenechea, donde detuvimos a "Kitu" (uno de los acusados de cometer el crimen, ocurrido en Acasusso).Pero a "Kitu" lo detuvieron unos vecinos...Sí, pero lo teníamos acorralado. Y lo mismo va a ocurrir con los que mataron al directivo de Macabi en San Miguel.A partir del caso Barrenechea, usted lanzó una propuesta para que se tratara un proyecto de ley que, entre otras cosas, baja la edad de imputabilidad de los menores. Pero enseguida este debate se apagó. ¿Cómo ve la cuestión ahora?Es necesario debatir y tratar un Código Penal Juvenil. Hay un vacío legal, pero hay proyectos que ya proponen bajar la edad de imputabilidad para delitos graves y hay que tratarlos. Usted lanzó el debate y enseguida la Corte Suprema provincial le reclamó que mejorara la situación de los institutos de menores. ¿Qué hizo la Gobernación al respecto?Incrementamos el presupuesto en un 60 por ciento. Era de 190 millones de pesos y lo subimos a 300 millones. Estoy siguiendo de cerca el tema, porque me preocupa especialmente. Y
vamos a invertir lo que haya que invertir.
¿Esa suma alcanza para cubrir lo que reclamó la Corte?Trabajamos para cumplirlo.¿Está necesitando más policías?Ya sacamos más policías a la calle, que estaban realizando tareas administrativas o cuidando presos. Y ya incorporamos a 2.000 más. Pero tampoco se lo puede hacer así no más, porque se corren riesgos.

Noticia de ayer: El "gatillo fácil" de la policía bonaerense
Redacción de SERPAL, Servicio de Prensa Alternativa (25 de Octubre de 2001)


Desde hace mucho tiempo organizaciones vecinales, de derechos humanos, algunos fiscales y miembros del Poder Judicial bonaerense vienen cuestionando que las presuntas "limpiezas" de elementos corruptos y autoritarios en los cuadros de la Policía provincial no han afectado en profundidad los métodos y sistemas de la institución. Heredera de la impunidad concedida a quienes fueron sus mandos durante la dictadura militar, la policía de Buenos Aires sigue con sus prácticas arbitrarias, extorsivas y en muchos casos criminales.
Esta vez ha sido la propia Corte Suprema de Justicia la que en un documento enviado al gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Carlos Ruckauf, le plantea que 60 adolescentes
que durante los años 1999 y 2000 habían denunciado amenazas y apemios policiales, resultaron más tarde muertos en supuestos enfrentamientos con policías bonaerenses.
La titular del Consejo del Menor de la Provincia, la ex jueza Irma Lima, pedirá que la Justicia investigue si la muerte de esos adolescentes, responde a una forma habitual de proceder ("modus operandi") de la policía bonaerense, ya que se sospecha que miembros de esa fuerza "ejecutaron" a los jóvenes.

La Corte Suprema reclama al gobernador "medidas para prevenir los hechos de violencia institucional que violan normas sobre derechos humanos, en detrimento de los menores bajo patronato estatal."
Rercordó también que el maltrato y las vejaciones a menores detenidos, habían derivado en las inhabilitaciones judiciales de las comisarías de Villa Elisa, Villa Maipú, Los Hornos, San Miguel, Berisso, Benavídez y Barracas, entre otras de la Provincia de Buenos Aires.

En coincidencia con esta denuncia, surgieron nuevos elementos sobre el uso de violencia y apremios ilegales en las comisarías. El juez Eduardo Tubio ordenó la detención de nueve oficiales y suboficiales de la policía de la provincia acusados de torturar con "picana eléctrica" a un preso en la comisaría de Lomas de Zamora.

Otros dos oficiales inspectores de la Policía de la Provincia fueron detenidos acusados de extorsionar a feriantes bolivianos, a quienes exigían la entrega de sumas de dinero para dejarles trabajar. En este caso, también son buscados un comisario y otro oficial del cuerpo de la policía bonaerense.
El actual gobernador de la provincia de Buenos Aires, ocupó la vicepresidencia de la nación durante el gobierno de Carlos Menem, y se ha destacado reiteradamente por sus alusiones a la necesidad de utilizar "mano dura" para combatir la delincuencia. Las políticas económicas, los "ajustes", la marginación y el paro, la degradación social, han originado "bolsones" de jóvenes del Gran Buenos Aires que tienen entre 17 y 25 años que no tienen acceso a fuentes de trabajo y tampoco a la educación. Son decenas de miles quienes se encuentran en esa situación.
Las autoridades prefieren interpretar los conflictos y brotes delictivos como un problema que requiere mas represión, no justicia social.Esa ha sido la constante del actual gobernador Carlos Ruckauf.
En algún momento, pretendiendo sacar rédito político a la sensibilidad de la población por la comisión de graves hechos delictivos, llegó a sugerir que la policía debía "disparar primero y preguntar después". El gobernador Ruckauf, ha sido cuestionado por los organismos de Derechos Humanos por su relación y proximidad con los promotores y ejecutores de la represión de Estado cometida durante la dictadura militar que se inició en marzo de 1976 en Argentina.

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