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sábado, 20 de diciembre de 2008

2001 Saqueos, el desorden organizado

BUENOS AIRES, Argentina (REUTERS). — El estallido social en Argentina, con saqueos de supermercados y disturbios. El miércoles, 17 personas murieron durante la violenta ola de saqueos a supermercados y comercios en la capital, sus alrededores y en varias provincias del país, según divulgaron el jueves fuentes oficiales.
....Y si no hubo más muertos fue por milagro. Según fuentes oficiales, al menos 138 personas fueron heridas. De ellas, 76 son policías, la gran mayoría en el Gran Buenos Aires.
Villa Fiorito es uno de los barrios más pobres de Lomas de Zamora. Ayer a las 17 el dueño de un supermercado chino de la calle Recondo al 400 se subió a la terraza apenas vio que un grupo de personas se acercaba su negocio y disparó, según informaron fuentes policiales. Los balazos fueron dos. Uno le pegó en la cabeza a Diego Avila, de 24 años.
El joven murió en un hospital de la zona, cuando lo atendían. El comerciante, dos años mayor que él, fue detenido. Por temor a una represalia en el barrio, lo llevaron a la comisaría de Ingeniero Budge.
No fue el único caso en el conurbano. A la noche, en la localidad de Libertad —partido de Merlo— hubo un saqueo en un supermercado llamado Steffi, en Cambó y Helvecia. Esta vez el que usó su arma fue el suegro del dueño del negocio. Y, como en Fiorito, también hubo un muerto: Cristian Eduardo Legembre, de 20 años.
En el conurbano, además, hubo varias personas heridas. Al menos siete, según se estimaba anoche. En Boulogne, una mujer de 45 años recibió un balazo en un pierna, y un custodio privado fue detenido por el ataque. En Villa Celina, en el partido de La Matanza, otra mujer resultó baleada en la espalda.
En Rosario hubo tres muertos durante los saqueos. Claudio Lopratti (38), recibió un balazos cuando estaba mirando los incidentes desde el techo de un escuela del barrio La Flores, Trabajaba para un comedor comunitario. En tanto, Graciela Acosta, militante de derechos humanos, fue baleada en la vecina localidad de Villa Gobernador Gálvez, en las afueras de Rosario.
Juan Delgado, de 27 años, murió en un enfrentamiento con la policía frente a un supermercado de Pasco y Necochea. También hubo 20 heridos.
En la capital de la provincia, la víctima fue Miguel Pasini, un chico de 15 años que vivía en el barrio Cabaña Leiva, una zona humilde de la periferia de la ciudad. El adolescente recibió un escopetazo en la espalda y otro en la cabeza y murió antes de llegar al hospital Cullen. En El Talar, Tigre, por milagro no hubo muertos: el dueño de un supermercado salió con un escopeta y baleó a cinco personas.
Ya entrada la noche en Cipolleti, Río negro, murió una mujer, Elida Avaca, de 42 años. Recibió un balazo durante un enfrentamiento entre gente que quería saquear un supermercado y la policía.
En el Ministerio de Seguridad de la provincia no pararon de sacar cuentas. Desde las 3.30 de la madrugada hasta media tarde habían contado más de 30 focos de tensión. Saqueos consumados en supermercados grandes, medianos y chicos. De zonas humildes o calles comerciales céntricas, o de barros de clase media. Intentos fallidos, y pedidos nerviosos de comida, a veces satisfechos.
La respuesta policial tuvo matices. Fue muy flexible en muchos casos, casi sin intervenir; y muy dura —con palazos, gases y balas de goma— en otros.
Sumando un caso detrás de otro concluyeron que hubo al menos 9.000 personas involucradas. La lista de localidades dejaba a muy pocas sin nombrar. Hubo incidentes en el norte, en el oeste y en el sur. En Moreno, Villa Trujuy, El Palomar. Billinghurst, Ciudadela Norte, San Martin. José Ingenieros, José C. Paz, Lomas de Zamora, Villa Ballester, San Fernando, Pilar, Derqui, Tapiales, Boulogne, La Tablada, José León Suárez y Lanús.
Las escenas fueron parecidas en cada lugar. Mujeres con sus bebitos en brazos que hacían llenaban sus bolsas con cajas de leche o paquetes de yerba o polenta. Muchachos que se llevaban changuitos llenos de productos para la fiestas. Comerciantes desconsolados que trataban de pararlos. Otros que resolvían que lo mejor era quedarse a un costado, resignarse, y tratar de salvar lo poco que quedaba.
Anoche habían sido detenidas unas 551 personas, 350 personas de ellas en el Gran Buenos Aires. En las zonas donde no hubo saqueos, hubo tensión y pánico. En muchos centros comerciales bajaron la persianas ante el mínimo presagio de problemas. Con informaciones de Resumen Latinoamericano, La Jornada y Clarín

A poco más de dos años de haber asumido el cargo, Fernando de la Rúa gobierna desde ayer con saqueos, estado de sitio, un Congreso activamente opositor y la imposibilidad nítida de articular una salida política y una válvula de escape para el agotamiento de la Convertibilidad. Y, además, sin Domingo Cavallo, que esta madrugada terminó sus nueve meses como superministro. A las 11 de la noche el Presidente dejó la Casa Rosada después de verse por televisión, mientras todo el país se preguntaba qué pasaría de madrugada en el Gran Buenos Aires, sin cámaras de televisión que pusieran un límite a la violencia y dieran visibilidad a la represión. Este diario pudo saber por el Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires que, por ejemplo, 700 personas se habían reunido frente a un supermercado Coto en Monte Grande, y que Carlos Ruckauf había ordenado que se apostara allí la Guardia de Infantería de la provincia. Al final del día se produjo un fenómeno curioso. Desde la mañana los comerciantes habían bajado las persianas en todas las grandes ciudades de la Argentina, por miedo a oleadas de desharrapados saqueando masivamente los negocios. Pero justo después del discurso de De la Rúa la irritación se concentró en el Presidente.

Salvo en la Patagonia, no hubo ningún rincón del país sin saqueo. Primero, los blancos elegidos fueron los grandes supermercados, pero en general la vigilancia superior impidió que resultasen ellos los saqueados. Luego grupos de vecinos, muchas veces provenientes de las villas de emergencia, se decidieron por los supermercados medianos, en general más vulnerables, y sobre todo por los más chicos, que normalmente están atendidos por la familia del dueño. La imagen de un propietario, quizás de origen coreano, llorando ante el super vacío y diciendo “policía, nada”, marcó el día. Algunos comerciantes dispararon. Más de cien heridos, de balas y de balas de goma disparadas por la policía, que también tiró gases lacrimógenos para responder a los piedrazos. Las escenas, que merecen sus crónicas en esta misma edición, se repitieron en toda la Argentina. Un padre explicando que no robaba sino que buscaba comida. Otro padre con dos hijos en brazos, diciendo que solo quería comer. Una vieja sin dientes a los gritos: “No doy más”.Un chico joven, de poco más de 20. “Tengo dos hijos, loco, de cinco años y de dos, y hace dos años que no tengo laburo, loco”.Una mujer de alrededor de 30, desaforada: “Queremos comer, queremos comer”. Escenas de gente caminando tranquila, a la salida de un supermercado, con cajas en la mano.Escenas de gente corriendo, después de agacharse para pasar por la cortina metálica entreabierta, con bolsas en la mano.Peleas de comerciantes con saqueadores. Chicos bien chicos sin miedo a la policía ni a los gases, o indiferentes. Ante esta situación, De la Rúa recién habló a las 22.41, y solo una hora antes su vocero Juan Pablo Baylac se presentó en público, como el primer funcionario que dio la cara en medio de la peor crisis social desde los saqueos de 1989. Al mediodía, el Presidente se había presentado en la reunión de políticos y empresarios convocada por Caritas, donde su asistencia no se esperaba. Los participantes quedaron asombrados por las respuestas generales de De la Rúa. –Hay que imaginar una nueva política económica, y con Cavallo no se puede –le dijo el jefe de Gobierno Aníbal Ibarra–. En eso coincidimos todos los que estamos acá. –Eso es lo importante –contestó De la Rúa como en una letanía vaga–. Hay que buscar consensos, que en el exterior serán muy bien recibidos. Ibarra, el jefe de la CGT Rodolfo Daer, el presidente de los industriales Ignacio de Mendiguren, el jefe de la CGT disidente Hugo Moyano, se miraron asombrados. Raúl Alfonsín y Angel Rozas no hablaron, pero sonreían en silencio ante las críticas a Cavallo. Despuès, el jefe porteño emitirìa un comunicado criticando como “esquema agotado” la Convertibilidad y el déficit cero y calificando al estado de sitio como “declaración de impotencia política”.De la Rúa fue silbado al entrar y al salir. Tras la reunión, un obispo susurró preocupado a un dirigente:–La situación está muy mal. Pueden hasta linchar a algún político. El Gobierno respondió con dos medidas. Por una, dispuso entregar nuevas raciones de comida para todo el país, después de haberse pasado dos años diciendo que todo se solucionaba unificando los padrones sociales. Por otra, dictó el estado de sitio con la esperanza de amedrentar a los saqueadores. “Han acontecido en el país actos de violencia colectiva que han provocado daños y puesto en peligro personas y bienes, con una magnitud que implica un estado de conmoción interior”, dice el decreto del Ejecutivo. El articulado es breve. Declara el estado de sitio en toda la Argentina por treinta días, comunica la medida al Congreso y la incluye en el temario de las sesiones extraordinarias. No haber utilizado al Parlamento para convalidar el decreto es una picardía formal. El Congreso terminó las sesiones ordinarias y aún no empezó las extraordinarias. Técnicamente podría estar en receso. Pero la realidad indica que ayer mismo sesionó la Cámara de Diputados. En todo podría hablarse de iniciativa propia, o hasta de rebelión, pero nunca de receso parlamentario. El decreto no tiene ninguna restricción explícita, aunque podría haberla tenido. El artículo 23 de la Constitución, que no fue reformado en 1994, da al Ejecutivo la facultad de suspender todas las garantías. Pero el Pacto de San José de Costa Rica restringe los estados de emergencia y no da a los poderes ejecutivos facultades ilimitadas para suprimir derechos esenciales. Como el Pacto tiene rango constitucional, cualquier juez podría interpretar el decreto como inconstitucional, en caso de una presentación por parte de un ciudadano. El artículo 27 del Pacto dice que no se puede limitar el derecho a la vida, ni imponer servidumbre ni explotación, ni afectar los derechos políticos. El artículo 4 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos también pone restricciones a las restricciones. Una opinión consultiva emitida el 30 de enero de 1987 por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, de aplicación obligatoria para los gobiernos miembros de la Organización de los Estados Americanos, impide la violación de los derechos fundamentales, aun cuando las violaciones sean cometidas por personas que actúen oficialmente. El test será la reacción judicial frente a las alrededor de 400 detenciones practicadas ayer por las distintas policías en todo el país. El Gobierno prefirió el decreto y la falta de límites autoimpuestos, pero a la noche, igual, los porteños llenaron las calles de Buenos Aires.

JORGE PORTILLO, 25 AÑOS La víctima olvidada de los saqueos del 2001Fue herido de bala por la Policía. La causa se cerró sin detenidos. Su caso va a la CIDH. Habló en exclusiva con Clarín. Por: Alberto Amato
PORTILLO HOY. TRABAJA EN EL CENARD. ESTA CONVENCIDO DE QUE NUNCA VAN A ENCONTRAR A QUIEN LE DISPARO. PERO QUIERE QUE SE HAGA JUSTICIA.

('PORTILLO HOY. TRABAJA EN EL CENARD. ESTA CONVENCIDO DE QUE NUNCA VAN A ENCONTRAR A QUIEN LE DISPARO. PERO QUIERE QUE SE HAGA JUSTICIA.'), Sabés? A veces sueño que vuelvo a jugar al fútbol. Después me despierto, veo la silla al lado de la cama y digo: ¡Uy!"Hasta el 20 de diciembre de 2001, Jorge Portillo tenía otra vida. El 12 de enero de 2002 iba a cumplir 20 años. Era jugador de fútbol de salón en Platense, el club de sus amores, junto a una moderada y admitida simpatía por River; estaba por firmar un contrato para ir a jugar a Italia, una salvación para su familia: madre y cinco hermanos, todos menores, del humilde Barrio Mitre, de Saavedra. Entonces el país se derrumbó. Corralito, cacerolazos, saqueos el 19 y 20 de diciembre, renuncia de Fernando de la Rúa y, en las calles vecinas a la Plaza de Mayo, cinco muertos. No eran las únicas víctimas de una desenfrenada represión policial. Pero esas muertes taparon otras historias, olvidadas, que todavía esperan ser contadas.-Esa noche yo salía de ver a mi novia: tenía novia, trabajaba en el KDT, entrenaba tres veces por semana. Serían los primeros minutos del 21, caminé por Ruiz Huidobro; siempre iba por otra calle, pero esa noche agarré Ruiz Huidobro. Al llegar a Melián, como a una cuadra y media, veo que hay un grupo de gente intentando saquear un supermercado chino, que estaba cerrado. Tiraban piedras contra las persianas y querían abrirlas. Me acerqué para curiosear. Casi llegando a mitad de la cuadra, por atrás mío aparecen tres autos. Eran dos patrulleros y uno particular. Los policías bajaron disparando sus escopetas. Intenté esconderme atrás de un árbol, pero apenas llegué. Lo que vi fue que un policía se bajó de patrullero, se puso atrás de la puerta y de la ventanilla, vi dos fogonazos y no me acuerdo más. Caí, sentí fuego por dentro; recuerdo que me quise parar y no pude. La Policía no hizo nada por ayudarme. Me levantaron tres o cuatro pibes y me llevaron a casa de mi prima. Me metieron en el auto de un muchacho amigo y me llevaron al hospital Belgrano. Tengo como flashes de eso: muchas calles cortadas, fuego en las esquinas; quería respirar y sentía que el aire pasaba de largo; me dormía. Desperté en terapia intensiva, con oxígeno y tubos por todos lados. El balazo trazó una V en el cuerpo de Portillo. Entró por el hombro izquierdo, perforó un pulmón, partió una vértebra, rozó la médula y saltó hacia la derecha para alojarse en la axila. Lo dejó paralizado de la cintura para abajo, con incontinencia y pérdida parcial de movilidad en el brazo izquierdo. Su recuperación, larga, lenta y dolorosa, es otra epopeya. Portillo volvió a la vida confinado a una silla de ruedas.La investigación judicial fue un fracaso. O algo peor. Rodolfo Yanzón, abogado del muchacho, presentó una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) porque la causa fue cerrada sin que hubiera detenidos y sin que el Poder Judicial, la Justicia en estos casos es un concepto, diera con quien disparó contra Portillo.-Todos los testigos dijeron que los autores de los disparos fueron policías -explica Yanzón- El juez Rodolfo Cresseri, en cambio, lo puso en duda y dijo que pudieron ser los manifestantes. Cuando se pidieron las armas para hacer un peritaje, una de ellas no fue entregada porque, días después de nuestra denuncia, la Policía dijo que se la habían robado a su dueño, el cabo primero Raúl Darío Medina. De la causa surge que Medina denunció a la Policía Federal ese supuesto robo el 29 de julio de 2003, un año y siete meses después de los hechos.No es la única rareza, por ser piadosos, del expediente judicial. El primer juez interviniente, Ricardo Farías, negó la reconstrucción del hecho porque "no existiendo contradicción alguna en cuanto al devenir del suceso que nos convoca, la medida carece de utilidad." Pero el juez Cresseri, que lo suplantó, afirmó que los testimonios ponían en evidencia la complejidad del asunto, teñida de una serie de contradicciones que obstaculizan la individualización del agresor"Todos los policías acusados, fueron sobreseídos. La denuncia del caso Portillo ante la CIDH es, a la vez, un grito de alerta contra la negación de Justicia en el país. Cuenta el esfuerzo vano de la Sala IV de la Cámara de Apelaciones en lo Criminal, que anuló la inicial inocencia otorgada a los policías acusados. Le imputa al juez o a los jueces que intervinieron en el caso, no sólo su incapacidad de hallar al criminal, sino el "derivar la sospechas hacia las personas que se hallaban en el lugar." Y califica con dureza, la inacción del Poder Judicial en esa causa: "Para abundar en su tarea de encubrimiento, vuestra Señoría dijo que no quedaban dudas que los manifestantes estaban armados. No dijo de qué elemento de la causa extrajo semejante afirmación."En apariencia lejos de los choques judiciales, Portillo quiere que alguien explique, y repare, el interrogante común a las tragedias sin sentido. "Me recuperé, con mucho trabajo y ayuda de psicólogos. Ya sé que no voy a volver a caminar. Pero a veces no puedo evitar preguntarme: ¿Por qué a mí?"Desde su silla de ruedas habla Portillo. Y en el CeNARD, donde trabaja rodeado de atletas. «él pudo haber sido uno de ellos.



TEMA CENTRAL- MOVIMIENTOS SOCIALES
compartían formas y condiciones de existencia y tenían lazos entre sí y en los que tuvieron una intervención decisiva las mujeres, los chicos y los jóvenes.

Tratar de comprender los comportamientos colectivos sigue siendo en mi opinión el cometido principal de las ciencias sociales. Ante los ojos del observador , los "saqueos" aparecen como irrupciones abruptas, violentas, inesperadas y sorpresivas. La historiografía social de las rebeliones populares, campesinas e indígenas ya nos lo ha advertido: hay que desconfiar de esta apariencia y cabe interrogarse hasta qué punto esta impresión no es resultado del lugar y del método de observación que empleamos y debe reconocerse que su historia subterránea, radicalmente opaca a la observación, es todavía una incógnita. También nos enseñó a estar frente a otras tentaciones "explicativas". Sin duda, el "saqueo" es una forma de delito pero atribuirlo a la mera delincuencia oculta más de lo que explica. Tampoco esta forma de revuelta popular puede explicarse apelando sólo a postular una respuesta mecánica frente al empeoramiento de las condiciones de existencia que no cabe duda que se produjo. Menos aún ayuda a entenderlos postular que fueron una mera expresión de una manipulación efectuada desde arriba; ella sin duda existió y sería necio negarla, pero aún aceptando este supuesto no alcanza para explicar ni por qué tuvo éxito ni por qué vastos sectores se sumaron. Los "saqueos" no son - por cierto- la forma de acción colectiva popular más organizada, elaborada y consciente y sería pueril e infantil postularlo; pero calificarlos de forma "arcaica" o "primaria" ayuda poco a desentrañar sus componentes, sus lógicas y sus sentidos.

Entonces conviene hacer tres constataciones. La primera es obvia pero quizás no se ha reflexionado lo suficiente sobre sus implicancias. La de diciembre de 2001 fue la tercera oleada de saqueos que ha vivido la Argentina, luego de las que se produjeron en 1989 (durante el gobierno de Alfonsín) y 1990 (durante el de Menem)27. Estas se produjeron en forma simultánea a dos picos hiperinflacionarios cuando todavía la tasa de desempleo era relativamente baja; en cambio, la ola del 2001 se produjo en medio de una profunda depresión, con deflación, pero con una altísima tasa de desempleo y en medio de una crisis financiera que había secado el mercado de circulante. No parece haber duda que esta vez tomaron mayor magnitud e intensidad y así fue rápidamente advertido. Un informe producido durante los hechos de diciembre28 señaló que en 1989 la ola de saqueos había durado 52 días, afectado a 676 comercios con un promedio de 13 saqueos diarios; en 1990, la ola tuvo una duración de 15 días, afectó a 95 comercios con un promedio diario de 6. En 2001, la ola tuvo una duración mucho menor y apenas duró 8 días pero afectó a 864 comercios y significó un promedio de 108 por día. Esta mayor magnitud e intensidad da una primera idea de sus mayores repercusiones políticas. Un segundo dato clave en el mismo sentido lo revela su geografía. En 1989, el 34% de los saqueos se produjo en Santa Fe, el 25% en la provincia de Buenos Aires, el 19% en Córdoba. En 1990, el claro epicentro fue la provincia de Santa Fe con un 63%, en Córdoba el 14% y en Buenos Aires el 9%. En el 2001, en cambio, el 72% se produjo en Buenos Aires y, más aún, fue en la propia Capital Federal se produjeron el 13% mientras que en 1989 y 1990 había tenido una importancia mucho menor (6% y 1%). Sin embargo, pese a esta notable concentración geográfica en los municipios del Gran Buenos Aires en esta oportunidad se produjeron saqueos en prácticamente todos los aglomerados urbanos del país, incluso en muchas ciudades menores. Por último, otro dato notable es la mayor violencia que acompañó los saqueos de 2001 frente a los 1989: ahora hubo 553 civiles heridos frente a 198 de 1989; 28 muertos civiles frente a 16 y 172 policías heridos frente a 3029.

De esta forma, el área metropolitana era el epicentro de la conmoción social a fines de 2001. Ya hemos visto como en torno a ella se había ido concentrando la mayor proporción de "cortes de ruta" (que tuvieron un nuevo pico en diciembre de 2001, antes de los "saqueos") y allí era más firme y masiva la acción de los movimientos de desocupados. A su vez, mientras la Capital Federal era el escenario privilegiado de los "cacerolazos", sus barrios populares periféricos y los partidos del conurbano fueron el epicentro de los "saqueos" pero éstos se extendieron por casi toda la geografía de las ciudades importantes del país y no sucedió lo mismo con aquellos.

2 comentarios:

Goliardo dijo...

Aliro, no sé por qué la duda de que si escribo por corazón o por dinero, y la verdad da tristeza pensar que el pensamiento político, o la convicción política esté determinada por una dádiva. No pienso que la política se reduzca a un sueldito. Abraham el otro día escribió una nota en donde caía en la misma falacia que usted. Él decía que los amigos de él, intelectuales, profesores de la uba, o otros distritos, apoyaban a Cristina porque había aumentado el sueldo docente, además, también porque era una bella mujer. “esta buena la veterana”, dijo Abraham. ¿Cuesta tanto entender la identidad política? ¿Si supiese la “intelligentzia” lo que es ser “hijo” de un sindicalista peronista de la JP, nacido en el conurbano? Pienso que quizá no pensaría así. ¿Todo es choripan? Seguramente yo tenga mis prejuicios, que de hecho los tengo, ahora, ¿cualquier escrito que esté a favor de alguien tiene que ser rentado?

Para que te quedes tranquilo, en el 2003 no voté a Kirchner, si lo iba a votar en segunda vuelta. En la ultima elección, si voté a Cristina, por pura convicción. No cobro plan, no trabajo en política, no estoy afiliado a ningún partido, soy empleado en una empresa de limpieza de alfombra, estudié unos años Filosofía en la UBA, ahora me anoté en ciencia política acá en mi pago, soy del conurbano, tengo dos perros, algún amor no correspondido, un par de libros de Juretche, y Sartre, una Biblia, algún sueño en la piel, y un par de cosas que me guardo. Como dice Montaigne, uno cuenta todo a medias. Además de todo esto, soy peronista.

¿Tan difícil es entender eso?

Aliro Ramos dijo...

Pido disculpas por mi apreciacion, gracias por las razones....Felicitaciones por ser Peronista, aprecio mucho las personas que son.... en verdad no encuentro muchas. Felicidades