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domingo, 1 de marzo de 2009

Paralelismos: Giustiniani-Torquemada

La trama detrás de las expulsiones de dirigentes del socialismo

Cuando el gigante peronista inclina su humanidad hacia la izquierda, el progresismo y la izquierda no peronista crujen.
Por el contrario, cuando la estructura del justicialismo quedó en manos de Menem y compañía, todo fue más fácil para el progresismo: había que estar en contra.
El progresismo lo sufrió en 1946, en 1973 y también ahora. Cuando el peronismo en el poder honra sus principios doctrinarios, la atmósfera en la centroizquierda se pone densa y empieza a faltar el oxígeno.

Y los caminos de escape son dos:
- o subirse a la alianza peronista dejando la identidad de izquierda —más o menos a resguardo— para otra oportunidad, como hicieron los socialistas de la provincia de Buenos Aires ahora (y como hizo más del 50 por ciento de los cuadros socialistas, comunistas y anarquistas, en el ’46),
- o por el contrario, pasarse al espacio de la centroderecha con eje en el antiperonismo, como lo hizo la actual conducción del Partido Socialista (PS). Al cabo, el espacio de las derechas republicanas o populistas florece, como reacción, cuando el peronismo gobierna fiel a sus sentidos originarios.

La fractura sin solución que viene experimentando el PS desde hace dos años se inscribe en esa lógica.
El último jueves la ruptura se profundizó. La conducción nacional del partido en manos de la cúpula santafesina decidió expulsar a dos de sus miembros, Ariel Basteiro y Oscar González
, que ahora fichan en la alianza kirchnerista.
Si bien la suerte de los kirchneristas estaba echada desde hace rato,

el comité de ética del PS decidió expulsarlos cuando supo de la reunión que mantendrían los bonaerenses con el propio Néstor Kirchner, en Olivos, el último viernes.

Enterado de la reunión, Rubén Giustiniani buscó y logró golpear primero con la noticia de la expulsión, que se concretó unas horas antes.
Como efecto colateral, de todos modos, terminó potenciando el encuentro del viernes en Olivos.

En el fervor de la despiadada interna, los socialistas no se andan con chiquitas a la hora de calificaciones mutuas: el propio
Giustiniani se ganó la calificación de "minúsculo émulo de Torquemada"
la razón de la expulsión es de naturaleza política.

2 comentarios:

Todos Gronchos dijo...

Me impresionó en la primera foto ver a Rivas.

Qué onda, sigue dormido?

Aliro Ramos dijo...

Internamente el Partido Socialista de la Prov.de Bs.As. tiene militantes que lo cuidan las 24 horas. En un post de mas abajo hay un texto hecho por él, con gran lucidez por cierto, y publicado por diario Clarín. Según lo último que manejo de información ademas de poder comunicarse por medio de esa computadora especial; puede mantenerse parado y comer por medio propio. En verdad amigo la Centroizquierda esta de luto por este cuadro impresionante, con una labor parlamentaria de excelencia contra los genocidas de la dictadura, y a favor de los derechos humanos...
Gracias por honrarme con su visita!